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viernes, 27 de diciembre de 2024

Breves conceptos sobre la coloración de la Luna

 Por Esteban J. Andrada

La tradición de asignar nombres a las lunas llenas a lo largo del año ha enriquecido la cultura en general, pero también ha generado cierta confusión. 

Un ejemplo de ello es la denominada Luna Rosa, que ha llevado a muchos a preguntarse si nuestro satélite natural adquiere realmente una tonalidad rosada. Tiene su origen en las culturas indígenas de América del Norte, quienes asociaban la primera luna llena de la primavera con el florecimiento de las flores silvestres Phlox, de color rosa. Esta conexión entre la naturaleza y los eventos celestes era fundamental en sus calendarios y creencias.

También es muy como escuchar el término "luna azul" de vez en cuando. Simplemente es un término cultural, no de origen científico. Se refiere a la segunda luna llena en un mismo mes calendario, en ocasiones, la Luna puede adquirir un tono ligeramente azulado debido a la presencia de partículas de humo o ceniza volcánica en la atmósfera.

¿Por qué la Luna no se vuelve rosa?

A pesar de su nombre poético, la Luna Rosa no experimenta ningún cambio en su coloración. El término rosa es simplemente una designación cultural, sin base científica. La apariencia de la Luna, generalmente blanca o grisácea, tiene una coloración que está condicionada por la cantidad de luz solar que refleja y de las condiciones atmosféricas de la Tierra.



Durante un eclipse total de Luna, la Tierra proyecta una sombra sobre nuestro satélite. Sin embargo, esta sombra no es completamente oscura, sino que adquiere un tono rojizo. Esta interacción entre la luz solar, la atmósfera terrestre y la superficie lunar se puede observar durante la "totalidad" del eclipse

 ¿Cuándo la Luna puede parecer de otro color?

Si bien la Luna no cambia de color, existen algunas circunstancias atmosféricas que pueden hacer que se vea más rojiza o anaranjada.

Eclipse total de Luna: Durante eclipses lunares totales, la atmósfera terrestre filtra la luz solar, permitiendo que solo las longitudes de onda más largas (rojas) alcancen la Luna.

Humo y polvo en suspensión: La contaminación atmosférica, el humo o las partículas de polvo en suspensión pueden dispersar la luz azul, haciendo que la Luna se vea anaranjada rojiza, o amarronada.

Como podemos ver, los factores atmosféricos influyen en gran medida. La dispersión de la luz por partículas en la atmósfera, y el polvo, humo o gotas de agua pueden hacer que la Luna se vea más rojiza, anaranjada o incluso azulada, dependiendo de la longitud de onda de la luz que se disperse. Pero ese no es el único motivo. 

La altura de la Luna en el cielo

Cuando la Luna está cerca del horizonte, su luz atraviesa una mayor cantidad de atmósfera terrestre. Esta capa de aire actúa como un prisma, dispersando la luz azul y dejando pasar principalmente las longitudes de onda más largas (rojo, naranja y amarillo). Esto hace que la Luna se vea más rojiza o anaranjada, especialmente durante el amanecer o el atardecer. 

A medida que la Luna asciende en el cielo y se acerca al cenit (el punto más alto), su luz atraviesa una menor cantidad de atmósfera. Por lo tanto, la dispersión de la luz es menor y la Luna se ve más blanca o grisácea. Son un claro ejemplo de cómo la atmósfera terrestre puede cambiar drásticamente el color de la Luna, tiñéndola de un intenso rojo cobrizo.

Por último, la percepción del color también puede variar de una persona a otra y depender de las condiciones de observación, como la contaminación lumínica o la adaptación de nuestros ojos a la oscuridad.

Breve guía para buscar una Luna colorida

La Luna tiene una superficie grisácea, pero la percepción de su color desde la Tierra varía debido a la interacción de la luz solar con nuestra atmósfera. Existen tres momentos dados en donde la Luna cambia de color. No tiene ningún origen místico. En realidad, el secreto se encuentra en la luz y no en la superficie lunar.



 

viernes, 20 de diciembre de 2024

NUEVOS NÚMEROS DEL MENSAJERO DE LA LUNA

 

Amigos de la Sociedad Lunar Argentina;

Compartimos dos nuevos número de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía.

En el número 46 podrán encontrar las distintas secciones de nuestra revista: la Galería Lunar, con las últimas imágenes de nuestros miembros;  en Crónicas Lunares contamos algunas curiosidades sobre la misión del rover automatizado soviético Lunokhod 2, en Selenología tenemos un artículo de Alberto Anunziato sobre una curiosa formación topográfica en Mare Crisium, descubierta en el siglo XVIII por Von Schröeter y que todavía no está bien estudiada, y otro de Marcelo Mojica sobre Mare Vaporum y la observación lunar en general; en Traducciones traemos un texto de candente actualidad: el programa de astronomía ciudadana PRO-AM propuesto por Anthony Cook (director de la Sección Lunar de la British Astronomical Association) para monitoriar impactos de meteoros en la Luna en colaboración con la futura misión europea Lumio, y  cerramos con poesía lunar de Omar Khayam. El número 47 es un nuevo número especial, con las contribuciones que se hicieron para la Sección Focus On del mes de noviembre 2024 en la revista The Lunar Observer, relacionadas con Archimedes, Aristillus y Autolycus, un trío de cráteres espectaculares muy cercanos entre sí. ¡Ojalá los disfruten!

Link para ver y/o descargar:

46:

https://drive.google.com/file/d/1YmCAdVLB0V3iam6SVLbJRM72BOgNYJXa/view?usp=sharing

47 (especial Archimedes, Autolycus y Aristillus):

https://drive.google.com/file/d/1h0NHxVopHymqS7fGdqDhk7W_FJWXq5ih/view?usp=sharing

 


lunes, 9 de diciembre de 2024

LA LUNA DESDE FORMOSA

 Estas estupendas imágenes fueron enviadas por uno de nuestros principales observadores, Raúl Roberto Podestá, desde el Observatorio Nova Persei II de Formosa, Argentina, disfruten:











viernes, 6 de diciembre de 2024

ALGUNOS DETALLES EN LAS PAREDES DEL CRÁTER MAZINUS


 

Traducción del texto aparecido en diciembre 2024 de The Lunar Observer

Usualmente los cráteres son demasiado complejos para mi escasa habilidad como dibujante. Puedo registrar aspectos importantes pero el resultado total no es muy atrayente. El cráter Manzinus, en cuarto creciente y cerca del terminador, sin embargo, me pareció digno de ser registrado por su apariencia. Manzinus es un cráter importante (88 kms de diámetro), pero que por su ubicación en las tierras altas cercanas al polo sur se encuentra muy opacado, perdido entre tantos cráteres similares, tan derruidos que parecen terriblemente parecidos: sin picos centrales, sin terrazas en sus paredes y sin rastros de mantos de eyección. Parece un panorama aburrido, pero en la medida que aguzamos la vista (como siempre, en la observación astronómica) encontramos detalles interesantes. En el caso de Mazinus lo que llamó mi atención fue que las paredes parecían tener “bandas”. Obviamente, con poco que se sepa de la Luna podemos deducir que un cráter tan antiguo como Mazinus no debería tener bandas oscuras (el ejemplo más famoso es el “joven” Aristarchus). En realidad se trataba de irregularidades en las paredes oeste y sur, en que las zonas brillantes debían ser zonas más elevadas o salientes.

Sin dudas lo más interesante eran las paredes oeste y sur, en la pared oeste se veía como una especie de hondanada rodeada por zonas brillantes, luego de un tiempo esa hondanada (que parecía la entrada a una cueva) se fue precisando como una zona redonda oscura, como un cráter, aunque sus bordes no eran brillantes sino manchas irregulares blanquecinas. Ese cráter es Manzinus J (12 kms de diámetro) y probablemente las zonas brillantes a su alrededor son el relieve levantado, sin borde, y el cráter es muy profundo (por eso se ve como una mancha redonda). En la pared sur también parecía haber una entrada a una cueva, con una sombra irregular que parecía introducirse, aguzando la vista se notaba que era un muy antiguo cráter que cortaba la pared y que hoy no es más que un semicículo. Se trata de Manzinus S (de 11 kms de diámetro).

Peter Grego en “The Moon and how to observe it”  se regiere al “noticeably convex floor” of Mazinus, yo no pude observar esta característica. A 154 aumentos no se veía ningún detalle en el suelo, solo las paredes eran interesantes.

Este cráter, aparentemente anodino, merece una mirada más profunda, lo que seguramente haré, buscando detallesde las paredes oeste y sur en  imágenes fotográficas, para repetir una segunda observación visual más provechosa.

 

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: MAZINUS.

Date and time (UT) of observation: 2024-11-09-01.35-02.05.

Size and type of telescope used: 105  mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .

Magnification: 154X