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sábado, 17 de octubre de 2026

EL COMPAÑERO DE ATLAS

 

Traducción del texto aparecido en la edición de Septiembre 2026 de “The Lunar Observer”

 Este texto podría haber llevado el título alternativo de “Ilusión de Fenómeno Lunar Transitorio”. La observación tiene más de 10 años, pero sigue siendo la observación de un accidente lunar raro, que merece (a mi criterio) más observaciones. En junio de 2016 me pareció ver una “mancha brillante extraña” cuando la observé y registré (IMAGE 1), observando para el “Programa de Detección de Cambios Geológicos Lunares”. La observación requerida era verificar los accidentes más brillantes en la parte visible (para comprobar si lo era Proclus). Mi reporte fue que las 3 zonas más brillantes eran: 1) la pared norte de Proclus, 2) el margen oeste de Menelaus y 3) una mancha brillante cercana a Atlas A. Realmente no sabía si lo que estaba observando era la apariencia normal de la zona, por lo que hice un gráfico de lo que veía desde el ocular de 9.5 mm. No me quedaba claro, observando en el momento, cuál era esa mancha brillante que había registrado y que, sospechaba, podía ser anómala (entusiasmo de principiante), máxime cuando, consultando el Virtual Moon Atlas en el momento de la observación, y otros atlas lunares con posterioridad, no encontré cual era el nombre del accidente. El reporte en mi cuaderno de observación dice: “Atlas A es el cráter grande, las sombras en la parte este del fondo son muy oscuras. Al oeste se ve un cráter más pequeño, con el mismo patrón de sombras y luz que Atlas A, y la mancha brillante. El centro es muy brillante (quizás un cráter) y los rayos brillantes son irregulares”. En los días siguientes me dediqué a buscar información sobre la extraña mancha brillante, pero no pude encontrar ningún accidente con el cual relacionarla. Días después volvimos a observar la Luna, fotográficamente y visualmente con mi telescopio. IMAGE 2 es la imagen fotográfica que obtuvimos por días después de mi primera observación, que descartó que hubiese sido un cambio en la superficie clasificable como FLT.





Con tantos días (y meses nublados), empecé a hojear viejos cuadernos de observación y, en el primero cuaderno me encontré esta observación de probable FLT y su posterior desmentida. Me pareció interesante, luego de 10 años, ver qué se sabía de eso que parecía un cráter con un retorcido y extraño sistema de rayos brillantes. Bueno, no se sabe mucho más. Lleva el nombre de “Atlas Companion” en la lista de cráteres con rayos brillantes de ALPO, nombre que en la enciclopedia The Moon-Wiki se atribuye a un viejo conocido entre los observadores lunares, el ex Coordinador de nuestra Sección Bill Dembowski). La descripción más moderna, la de Robert Garfinkle (Luna Cognita) se refiere a nuestra mancha brillante así: “Al norte de Atlas A es un cráter cónico con rayos muy brillantes sin nombre”.

En las imágenes que tengo de los observadores de la Sociedad Lunar Argentina aparece siempre como una mancha indefinida, salvo por un centro más brillante, que ya en la primera observación hacía pensar en que era un cráter con un sistema de rayos brillantes con un patrón irregular. 10 años después podemos acceder al LROC Quickmap (no sé si existía en 2016, yo no lo conocía), y ya no hay dudas de que es un cráter de impacto (IMAGE 3), de unos 3 kms de diámetro, que impactó contra una elevación, por lo que la falta de rayos brillantes al oeste se debe a que se formó una “zona de evitación” por la elevación preexistente.

¿A qué se debe su albedo? Claramente es material brillante eyectado por el impacto que creó el cráter, brillando en contraste con el suelo más oscuro alrededor, ya desgastado por el clima espacial. ¿Por qué tan brillante? La explicación lógica es que sería muy reciente, uno de los más recientes y brillantes. Hasta el 20 de diciembre pueden enviar sus imágenes de Atlas y Hércules, objetivo de la Sección Focus On de enero 2027, y juntos podremos aprender más sobre este peculiar cráter con rayos brillantes.

 

IMAGE 1

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: Atlas A.

Date and time (UT) of observation: 06-11-2016: 22:50 to 23:45.

Size and type of telescope used: 105 mm . Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105).

Magnification: 131X.

Seeing: 7.

 

IMAGE 2

Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Mare Humboldtianum.

Date and time (UT) of observation: 06-19-2016-03:02.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

IMAGE 3: LROC QUICKMAP


sábado, 10 de octubre de 2026

EL CONOCIMIENTO MODERNO DE LA TOPOGRAFÍA DE LOS DORSA

 

Traducción del texto aparecido en la edición de agosto 2026 de The Lunar Observer

En un texto publicado en el número de Marzo 2026 de esta revista (“Las primeras observaciones de dorsa en la historia”) repasamos la historia de las primeras detecciones de relieve lunar que hoy llamamos dorsa, desde indicios de registro en Hevelius, su primer registro preciso en Schroter y los indicios de registro de detalles de su relieve en el mapa de Willem Lohrmann. Eran registros meramente observacionales, ya que la geología lunar estaba en su prehistoria: prevalecía la teoría del origen volcánico de los cráteres, era cercano el debate sobre la existencia de una tenue atmósfera, y se creía que la existencia de agua en estado líquido era posible en tiempos no tan lejanos. Las primeras hipótesis sobre el origen de estos gigantescos pliegues presentes en los maria lunares se pueden leer en el clásico texto de Thomas Elger “The Moon” de 1895. La explicación más aceptada en esa época era la John Phillps, se trataba de fenómenos aluvionales similares a los “montículos largos, bajos y ondulantes, de origen algo incierto, denominados «kames» en Escocia y «eskers» en Irlanda —donde, en la llanura central baja, suelen presentarse como extensos terraplenes (compuestos principalmente de grava) de laderas más o menos escarpadas— (…). Al igual que las crestas lunares, se ramifican y presentan numerosas interrupciones en su continuidad”. Las hipótesis para estas formaciones terrestres eran un origen relacionado con antiguos glaciares (hoy sabemos que es la correcta) o con antiguos depósitos submarinos. A estas hipótesis aluvionales, que implican un pasado de agua y hielo en la Luna que hoy sabemos imposible, Elger agrega muy sagazmente dos hipótesis de origen de los dorsa. La primera, su origen volcánico: “«...su estrecha conexión con centros de actividad volcánica y la gran cantidad de pequeños cráteres situados sobre su trazado o en sus proximidades sugieren que están formados más bien por material exudado a través de extensas fisuras en la corteza de los "mares" y en otras superficies sobre las que se superponen». La segunda, relacionada con el relieve de la zona: “es evidente que algunas son simplemente manifestaciones externas de bruscos descensos del terreno —como ocurre con las crestas que bordean el margen occidental del Mare Nectaris y en otros casos en los que el hundimiento se traduce en formaciones que, aunque presentan el aspecto exterior de crestas convencionales, poseen en realidad una naturaleza estructural muy distinta”. Para Elger, el origen de los dorsa podía deberse a cualquiera de estas causas. Hoy sabemos que la primera (aluvional) es imposible, pero la segunda (origen volcánico) es minoritaria en el consenso científico (aunque podría explicar algunos dorsa) y la tercera anticipa el descubrimiento de las cuencas de impacto pocos años después.

La primera mitad del siglo XX fue, en cierta manera, una época de estancamiento de la selenografía: “Walter Goodacre (…) podía quejarse, durante la década de 1920, de que quedaban pocos estudiosos serios de la Luna (…). Se percibe una sensación de rendimientos decrecientes a medida que la selenografía se convertía en un ejercicio asintótico de agotamiento. Al verse en la posición poco envidiable de «recién llegados» —y enfrentados a la sensación claustrofóbica de que la frontera se cerraba, pues cada uno iba agotando el abanico de posibilidades futuras—, los selenógrafos se dedicaron a observar rasgos cada vez más pequeños” (“Epic Moon”, page 300). Se habían agotado las posibilidades de la observación visual (única posible en esa época) sin el marco conceptual que hoy gozamos. Es decir, faltaba teoría para ayudar a la observación.

El advenimiento de la aventura espacial tuvo a la Luna como su primer objetivo, pero los objetivos científicos a menudo se subordinaron a la determinación de los lugares más seguros para alunizar. Sin embargo, las sondas Lunar Orbiter fueron las primeras en suministrar imágenes suficientes para formar un Atlas, que aún hoy es interesante. Esas imágenes, seguramente, fueron las que sirvieron para los estudios pioneros sobre la composición de los dorsa, como los de Luchitta (1976) Plescia and Golombek (1986) y Aubele (1989).

IMAGEN 1

IMAGEN 1 es parte del Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon, es la Lámina 83 en la página 132. Es una de las imágenes más claras de dorsa que allí se encuentran, y vemos (marcado por flechas) que se puede distinguir la estructura del arco, con la elevación que lo diferencia y separa de la superficie del mare y la cresta que migra de un extremo al otro del arco.


IMAGEN 2

IMAGEN 3


IMAGEN 4


IMAGEN 5

Las imágenes de Apollo fueron menos inclusivas, pero mucho más detalladas. Ya en el mismo sitio de alunizaje de Apollo 11 se observaban dorsa como suaves ondulaciones, incluso pueden verse dos que se cruzan (lo marcamos con la flecha en la IMAGEN 2, de Apollo 11) No son muchos los dorsa que aparecieron en las imágenes con iluminación frontal que son tan comunes en la misión Apollo (como la IMAGEN 3, de Apollo 15) pero hay imágenes como IMAGEn 4 de Dorsum Heim (Apollo 17), en las que podemos observar las características topográficas de los dorsa con más detalle. Se ven las crestas proyectando sombra (un detalle difícil de conseguir, marcado con la flecha ascendente de la izquierda) y también las dos pendientes del arco: la empinada, por la que pasa el arco, y la suave (que si prestamos atención tiene diferencia de elevación, marcada con las dos flechas descendientes). La flecha ascendiente de la derecha marca una cresta secundaria.

El grado de complejidad de los dorsa que se ven en las imágenes de las Lunar Orbiter y de las Apollo se corresponde con la teoría vigente: se pueden ver los dos elementos principales y poco más. Luego de Apollo, la Luna dejó de ser tan importante en la consideración de las agencias espaciales, tuvimos que esperar hasta 2011 por la difusión de las imágenes de la sonda japonesa Kaguya (de las más hermosas que conozco). IMAGEN 5 pertenece a The Kaguya Lunar Atlas (Lámina 56, en la página 115) y la iluminación oblicua de la cercanía del terminador permite ver una multitud de detalles dentro de la estructura de los dos elementos principales, arco y cresta. Ya no son los dorsa de las imágenes anteriores, son mucho más complejos, con elementos topográficos que carecen de denominación. No es menor la falta de un término adecuado para nombrar una característica topográfica. El término es acuñado luego de comprobar que hay un accidente que se repite en cuanto a sus características generales, y ayuda a visibilizar el concepto, y a las observaciones posteriores, que saben que buscar y registrar. Cuando Elger utiliza el término “ridge” en 1895 está separando a los dorsa de otras elevaciones, cuando Aubele y otros pioneros separan en componentes principales la estructura de los dorsa, podemos ver fácilmente a ambos con pequeños telescopios. Como sucede en otros campos de la observación lunar (como los domos), la observación por aficionados en condiciones favorables de iluminación permite un grado de detalle mucho mayor a las imágenes obtenidas previamente desde la órbita lunar. Y ahí comenzamos a ver que hay dorsa que responden a la estructura binaria arco-cresta, mientras que otros tienen una estructura mucho más compleja. Ya Elger, una vez más, fue muy sagaz al mencionar en “The Moon” que hay dorsa como el famoso “Serpentine Ridge”, que son muy complejos: “A comparatively low power serves to show the curious structural character of this immense ridge, which appears to consist of a number of corrugations and folds massed together”. Como muestra del grado de precisión de nuestros observadores, y de lo acertado de la descripción de Elger, podemos ver la IMAGEN 6 de Rik Hill, contribución a la sección Focus On del número de Noviembre 2023 de nuestra revista, destinada a Dorsa Smirnov.

IMAGEN 6


IMAGEN 7
En otro número de The Lunar Observer (Julio 2025) propusimos una nomenclatura (observacional y provisoria) para las estructuraras topográficas que se pueden ver en imágenes como IMAGEN 6 en el interior del arco (“A proposed nomenclatura for the dorsa (and a little philosophy of science)”). Estas estructuras pequeñas, como elevaciones no tan empinadas como la cresta, comenzaron a distinguirse en imágenes desde Tierra de aficionados, como las que solemos ver en nuestra revista. Es, en cierta manera, un proceso análogo al que se refieren Sheehan and Dobbins en “Epic Moon”, cuando comentan como los observadores no registraban patrones obvios en la estructura de las cuencas de impacto, porque no sabían de su existencia y porque el objetivo de la selenografía de la segunda mitad del siglo XIX y de inicios del siglo XX apuntaba a registrar detalles de la superficie cada vez más pequeños: “El hecho de que los investigadores anteriores no reconocieran las cuencas de anillos múltiples como un motivo recurrente importante puede explicarse por su prolongada obsesión con detalles cada vez más pequeños (…). Los rasgos lunares de mayor tamaño se habían observado durante tanto tiempo que se daban por sentados. La familiaridad engendra indiferencia; se habían vuelto, por así decirlo, invisibles”. En el caso de los dorsa, los estudios se orientaron primero hacia su estructura general y su origen, luego a su distribución; pero no conozco estudios descriptivos, por ejemplo, de un dorsum. Buscando lo general a veces no registramos los detalles, que quizás esconden información valiosa.

Y otro paso más adelante vino con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que orbita la Luna desde 2009. Así como las imágenes modernas de aficionados mostraron que hay muchos dorsa que son más complejos que la estructura binaria “arco-cresta”, las increíbles imágenes del LRO muestran detalles mucho más pequeños, como los afloramientos de rocas en la cima de Dorsum Buckland que pueden verse en la IMAGE 7, que tomamos del sitio web de la misión LRO, en el que leemos: “Las grandes rocas que se ven aquí se encuentran en la parte superior de la cresta. Hay otras zonas a lo largo de esta extensa cresta que presentan bloques similares, pero en este punto también se puede observar lo que parece ser roca madre aflorando por erosión (flechas blancas) (…). Es posible que estas rocas se hayan desprendido por erosión del basalto fracturado que conforma la cresta. Piénselo: si tanto las rocas como la cresta están compuestas del mismo material, ¿por qué presentan un albedo más elevado? ¿O acaso tienen un origen más complejo? ¡Sin duda, tanto el afloramiento más oscuro como las rocas más claras serían objetivos fáciles de muestrear para futuros exploradores lunares!”. A medida que nuestras imágenes se hacen más precisas, los dorsa (como todo en la Luna) se vuelven más complicados y requieren más reflexión teórica. Y dentro de poco tiempo, tendremos drones y rovers en la superficie transmitiendo imágenes con detalles cercanos que ni soñamos. Por ejemplo, ¿cómo serán las paredes de los dorsa vistas no a ojo de pájaro sino desde abajo? Seguiremos buscando nuevas nomenclaturas para las maravillas que vendrán.

BIBLIOGRAFÍA

Bowker, David-Hughes J. Kendrick (1971).  Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon, NASA.

Braden, Sara (2011). Buckland boulders. In: https://lroc.im-ldi.com/images/302

Elger, Thomas G. (1895), The Moon, George Philip & son, London,

Motomaro, Shirao-Wood, Charles (2011). The Kaguya Lunar Atlas, Springer, New York.

Sheehan W. and Dobbins T., (2001), Epic Moon, Willmann-Bell, Richmond.

IMÁGENES:

IMAGEN 1: Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon.

IMAGEN 2: National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS11-37-543. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/

IMAGEN 3: National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS15-93-12727. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/

IMAGEN 4: National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS17-155-23712. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/

IMAGEN 5: The Kaguya Lunar Atlas.

IMAGEN 6: RIK HILL.

IMAGEN 7: NASA/GSFC/Arizona State University. LROC NAC M109141090L.

martes, 6 de octubre de 2026

LA LUNA DESDE SANTA FE

Ignacio Podestá sigue observando metódicamente la Luna desde el Observatorio del Complejo Astronómico del Centro de Observadores del Espacio de Santa Fe:













jueves, 1 de octubre de 2026

NUEVOS NÚMEROS DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA"

 

Amigos de la Sociedad Lunar Argentina;

Compartimos nuevos números de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía.

En el número 65 encontrarán un reporte de las observaciones recibidas del eclipse lunar del 27/28 de agosto y de las actividades realizadas en el marco de la International Observe the Moon Night del 19 de septiembre, todo estructurado en torno a dos estupendos textos de Marcelo Mojica Gundlach.

El número 66 es un monográfico sobre el cráter Langrenus (“Un gigante en su edad madura”). Langrenus es uno de los cráteres más espectaculares de la Luna, aunque suele ser opacado por otros grandes cráteres geológicamente más jóvenes. Con las observaciones recibidas pudimos analizar su topografía: sus espectaculares paredes aterrazadas, sus picos centrales, su manto de eyección y su menguado sistema de rayos no tan brillantes, así como otras maravillas cercanas, especialmente en el cercano Mare Fecunditatis.

Links para ver y/o descargar:

Número 65:

https://drive.google.com/file/d/1Y0SNFKP0q1RPFPxll7fCB_QDQM95MRB1/view?usp=sharing

Número 66:

https://drive.google.com/file/d/14H6whbzZ-zwvboE-vSgpgRdQhS_UNYD9/view?usp=sharing

Todos los números de “El Mensajero de la Luna”:

https://archive.org/details/@sociedad_lunar_argentina


viernes, 25 de septiembre de 2026

LA LUNA DESDE PARANÁ

 Román García Verdier (Sociedad Lunar Paranaense) nos reportó esta estupenda imagen de Montes Apenninus para nuestros programas de observación:



LA LUNA DESDE SANTA FE

Desde el Complejo Astronómico del Centro de Observadores del Espacio de la ciudad de Santa Fe, Ignacio Podestá continúa observando sistemáticamente la Luna y nos ha reportado estas estupendas imágenes:










lunes, 21 de septiembre de 2026

LA LUNA DESDE POPAYÁN (COLOMBIA)

 Jairo Andés Chavez, uno de nuestros observadores más activos, nos reportó estas estupendas imágenes lunares:








martes, 15 de septiembre de 2026

ASTEROIDE “(50271) Albertoanunziato”, UN RECONOCIMIENTO DE LA UNIÓN ASTRONÓMICA INTERNACIONAL A NUESTRA ASOCIACIÓN


 En su edición de septiembre de 2026 el Bulletin del WGSBN (Working Group Small Bodies Nomenclature) de la Unión Astronómica Internacional (el Grupo de Trabajo que asigna nombres a cometas y asteroides) anunció que se nombraba al asteroide anteriormente denominado 2000CW como 50271 Albertoanunziato”. Obviamente, es un enorme honor ya que son muy pocos los astrónomos amateur a los que se les otorga esta distinción. En realidad, se trata de un reconocimiento a la labor que todos los miembros de la Sociedad Lunar Argentina y de la Sección Lunar de la LIADA venimos realizando desde hace tantos años.  Los trabajos que hemos realizado sobre topografía lunar han sido siempre fruto de la colaboración de todos los amigos de Latinoamérica que observan la Luna todas las noches. Necesariamente tiene que ser a nivel individual, pero reconoce el trabajo de todos nosotros. Y ello surge de la fundamentación de la designación: “Alberto Anunziato (nacido en 1970) es un astrónomo amateur argentino. Fundó la Sociedad Lunar Argentina y es Secretario de la Liga Iberoamericana de Astronomía. Alberto enseña en la Universidad Autónoma de Entre Ríos y es el Coordinador Adjunto de la Sección Lunar de la “Association of Lunar and Planetary Observers”.

Les dejo la web del asteroide 50271 Albertoanunziato con todos sus datos (por si pueden fotografiarlo).

https://ssd.jpl.nasa.gov/tools/sbdb_lookup.html#/?sstr=50271&view=OPDA

lunes, 14 de septiembre de 2026

TALLER DE OBSERVACIÓN LUNAR EN PARANÁ

 


En el marco de las actividades de la Práctica Educativa Territorial (PET) “La Luna en nuestro patio”, se invita a la comunidad a participar de una actividad de difusión astronómica inédita: el “Taller de Observación Lunar”, que se llevará a cabo el jueves 17 de septiembre desde las 18 horas en la Biblioteca Celia Ortiz de Montoya de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (Escuela Normal, Urquiza y Corrientes, Subsuelo) de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER).

El taller consiste en una parte teórica, en la que se compartirán conocimientos sobre la superficie de la Luna y, más específicamente, sobre cómo observar los detalles de la misma con un telescopio pequeño de aficionado. La parte práctica ser realizará a continuación, y consistirá en la observación telescópica de la Luna, aplicando lo aprendido en la parte teórica.

Actividad realizada en conjunto con la Sociedad Lunar Paranaense en adhesión a la Noche Internacional de Observación Lunar.




sábado, 22 de agosto de 2026

¿CRÁTER ENTERRADO O FOSA VOLCÁNICA CERCA DE DORSUM ARDUINO?

 


IMAGEN 1


IMAGEN 2


IMAGEN 3


IMAGEN 4


IMAGEN 5

Traducción del texto publicado en la edición de agosto 2026 de “The Lunar Observer”

Hace pocos días participé de la Conferencia 2026 de la Association of Lunar and Planetary Observers con una presentación sobre la observación visual de cráteres enterrados. Como ustedes saben, ALPO tiene un programa conjunto con la British Astronomical Association denominado “Basin and Buried Crater Project”. En mi presentación contaba experiencias de observación visual, con telescopio o analizando imágenes fotográficas tomadas anteriormente con otro propósito, en las que había observado cráteres enterrados no catalogados en el listado del Proyecto. Por cráteres enterrados se entienden todos aquellos cráteres completa o casi completamente cubiertos por lava, o derruidos por otros impactos posteriormente a su formación. Nos asomamos así al pasado lejano de la topografía lunar, a cráteres de más de 3000 millones de años. Los cráteres enterrados son prácticamente invisibles, o bien son apenas visibles con iluminación oblicua cerca del terminador. Pensando al respecto en los días previos a la presentación en la Conferencia, me vino a la mente que también se podía analizar visualmente el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap (compuesto a partir de imágenes de dicha sonda, al final de cuentas) y buscar en él cráteres enterrados. Empecé a tontear un poco, usando el layer Terrain Azimuth del LROC Quickmap (Esta capa aplica una especie de sombreado artificial que permite resaltar la  topografía sutil), analizando en realidad la disposición general de los dorsa en la cara visible (para otro proyecto de observación) cuando me topé con lo que vemos en IMAGEN 1. A la izquierda es la apariencia general del ¿cráter? en el LROC Quickmap, a la derecha la vista con el layer SLDEM2015 Terrain Azimuth del instrumento LOLA (Lunar Orbiter Laser Altimeter). Es un accidente prácticamente casi invisible. IMAGEN 2 es una antigua imagen nuestra en la que se aprecian Herodotus y Aristarchus muy cerca del terminador, ese fue nuestro interés al tomarla, hacia la derecha (este) marcamos un cuadrado que es la zona que se ve en el detalle que es la IMAGE 3. Una zona anodina, la zona de transición entre Oceanus Procellarum (oeste, izquierda) y Mare Imbrium (este, derecha). Es una zona de antigua actividad volcánica (cerca de Vallis Schroteri), pero en la que el espesor de las capas de lava es entre moderado y bajo, por encontrarse en la periferia de Oceanus Procellarum, llanura de lava extensa pero estructuralmente menos profunda, y lo mismo puede decirse de Mare Imbrium, un poco más profundo, pero siempre entre las zonas con lavas más superficiales de la cara visible. Esto se comprueba con la cantidad de accidentes selenográficos visibles en IMAGEN 2 y que marcamos en el detalle de IMAGEN 3. Cráteres semicubiertos como Prinz (1), y antiguo relieve aflorando de la lava como Mons Delisle (2) y Mons Vinogradov (3) atestiguan el carácter poco profundo de la llanura de lava basáltica, que podemos presumir que además de ser poco profunda es reciente en términos geológicos, correspondiendo al periodo Eratosteniano, en el que la actividad magmática fue decreciendo, lo que se comprueba con la presencia de numerosos dorsa en la región. Para descubrir al posible cráter enterrado que proponemos tenemos que ubicar a Dorsum Arduino (4). Robert Garfinkle en “Luna Cognita” lo define como “Una ancha y ondulada cresta se extiende a lo largo de unos 99,73 km (61,96 millas) en dirección generalmente norte-sur a través del Mare Imbrium. Este dorsum se extiende desde las proximidades del cráter Diophantus D hasta la región al noroeste del Mons Vinogradov”. En IMÁGENES 2 y 3 se ve apenas como una línea poco brillante, a pesar de que el terminador se encuentra bastante cerca, se puede apreciar mejor en IMAGEN 1 y, definitivamente en IMAGEN 4, que es un detalle de la página 375 del Volume 2 de “The Photographic Lunar Atlas for Moon Observers” de Kwok Pau. En las imágenes del increíble Atlas de Kwok se notan, como siempre, los detalles de un dorsum tan esquivo como Dorsum Arduino, con un arco estrecho y luego que se ensancha y la cresta corriendo siempre sobre un margen.  En IMAGEN 4, justo a la derecha de la flecha con que Kwok señaló Dorsum Arduino, se encuentran 3 accidentes selenográficos claramente definidos, similares pero no iguales. De abajo hacia arriba tenemos Brayley G, nuestro posible cráter enterrado sin nombre, y Brayley S. Brayley S es un cráter de 3 kms de diámetro, mientras que Brayley G, es evidentemente oblongo (5 x 3 kms diámetro). Hay un consenso en que Brayley G es “un respiradero volcánico  carece de borde elevado, tiene forma oblonga (no circular) y no presenta manto de eyección. Además, se observan líneas concéntricas en el borde interior de Brayley G, que podrían ser evidencia de fallas concéntricas, dejadas por el colapso parcial del respidero” (“Brayley G”, por Sarah Braden, https://lroc.im-ldi.com/images/369). Las líneas concéntricas, como pequeñas terrazas, se pueden apreciar en la IMAGEN 1, obtenida en órbita por el Lunar Reconnaissance Orbiter.

¿Cuál es la naturaleza del accidente que se encuentre entre Brayley S y Bradley G? Nosotros lo reportamos al Director del Basin and Buried Crater Project como posible cráter enterrado, basándonos en que parece una depresión poco profunda en IMAGE 1 y que parece no contradecir el grado de elipticidad de los cráteres cercanos. IMAGEN 4 también puede ser un indicio, pues se ve como una depresión oscura con bordes muy poco elevados. De hecho Kwok Pau se refiere a este probable cráter enterrado como “una depresión que es un antiguo cráter enterrado por lava, por lo que el descubrimiento le corresponde en realidad a él.

Ahora bien: ¿no podría ser también un respiradero volcánico, ya que es una zona de tanta actividad volcánica, como el cercana Brayley G? Un argumento en contra sería su forma circular (aunque no es totalmente circular). Los perfiles obtenidos con el LROC Quickmap  de este posible cráter enterrado y de Brayley S y Brayley G pueden verse en IMAGEN 5. Nuestro posible cráter enterrado (en el centro) tiene un relieve mucho más suave que los profundos y verticales Brayley S (arriba) y Brayley G (abajo). El cráter Brayley S es un cráter muy pequeño y con relieve en forma de “V”. El relieve de la fosa volcánica Brayley G es similar, pero se notan líneas de relieve que podrían ser colapsos de sus paredes. El relieve de nuestro posible cráter enterrado es suave como lo sería el de un cráter similar en tamaño a Brayley S pero parcialmente inundado. Que nuestro posible cráter (que tiene un diámetro aproximado de 4 kilómetros) haya sido tan poco cubierto por la lava como para aparecer en IMAGEN 4 se explicaría porque se ubican en una zona de borde en que la actividad magmática fue menor. Además, el hecho de estar al lado de Dorsum Arduino indica que la lava allí es delgada, ya que pudo experimentar las fuerzas tectónicas de flexión y comprensión que originaron tantos dorsa (entre ellos Dorsum Arduino). Como dice Garfinkle en Luna Cognita: “Una serie de dorsa se formaron en la región donde confluyen Oceanus Procellarum y Mare Imbrium. Estos parecen ser el resultado de flujos de lava que chocaron entre sí y, en muchos casos, se extendieron sobre flujos opuestos. Una de ellas es Dorsum Arduino, que se extiende de norte a sur al sureste de Montes Harbinger. Esta cresta delgada, sinuosa y alargada serpentea a lo largo de unos 110 km (68,35 millas). Al noreste de Montes Harbinger se encuentran los tres dorsa platicúrticas paralelas de Dorsa Argand, que se extienden de norte a sur. Estos dorsa tienden a tener pendientes más pronunciadas en sus lados orientales que en los occidentales, lo que les da la apariencia de haber fluido hacia Imbrium desde Procellarum”

Así es que postulamos que este cráter de 4 kilómetros de diámetro al oeste de Dorsum Arduino (cuyo centro se ubica en latitud 24.58, longitud 323.41) puede ser un cráter enterrado por una delgada capa de lava.

IMAGE 1 AND 5: LROC QUICKMAP

IMAGE 2 AND 3:

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Herodotus.

Date and time (UT) of observation: 12-11-2016-03:17.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

IMAGE 4: The Photographic Lunar Atlas for Moon Observers (by Kwok Pau).








miércoles, 12 de agosto de 2026

¿CRÁTER FANTASMA O CRÁTER ENTERRADO EN HIPPARCHUS?

 




 



 


Traducción del texto aparecido en la edición de julio 2026 de “The Lunar Observer”

La orilla oriental de Mare Imbrium es una zona muy interesante. El atractivo trío de Alphonsus, Arzachel y Ptolemaeus, el extraño Alpetragius y más al norte las enormes “llanuras amuralladas” (como antaño se las llamaba) de Albategnius e Hipparchus. Ptolemaeus es conocido por tener un suelo engañosamente liso, que con iluminación oblicua y un poco de insistencia en la observación, se muestra repleta de hoquedades playas, sin bordes, conocidas como “saucers”. Más alla de las posibles explicaciones (cráteres antiguos cubiertos por lava o por eyecciones provenientes del impacto que formó Imbrium, lo que explicaría la tonalidad clara del suelo de Ptolemaeus), parece que los grandes cráteres de las tierras altas centrales parecen esconder un relieve tortuoso que solamente se puede percibir de manera ocasional. Además de Ptolemaeus, se han propuesto otros cráteres en los que aparecería el relieve enterrado de “saucers”: Fracastorius, Archimedes y Albategnius. Hoy a nosotros nos interesa Hipparchus, que como vemos en la IMAGE 1, está al noreste de Ptolemaeus. Es un cráter Pre-Nectariano de 151 kms de diámetro. No he encontrado referencias a que haya “saucers” en su suelo, tan similar a Ptolemaeus y Albategnius; pero el relieve oculto del suelo de Hipparchus es similar al de estos. A simple vista vemos en el centro del suelo de Hipparchus el enorme cráter Horrocks (30 kms de diámetro) al norte Hipparchus X (17 kms de diámetro), del que Garfinkle en “Luna Cognita” dice que “es un cráter fantasma parcial con el arco de su borde sur visible en el suelo irregular de Hipparchus. El arco del borde de otro cráter enterrado se puede ver en la esquina sur, cerca del cráter Halley. Se pueden detectar diferentes tonalidades de gris en el suelo de Hipparchus”. Ahora, si ven la IMAGE 1, ¿alcanzan a distinguir dos líneas de relieve que corren de norte a sur? En IMAGE 2 (que es un detalle de la anterior) las señalamos con flechas. Observando visualmente, hace unas semanas, con el terminador cerca de Hipparchus, pude observar bastante claramente este relieve, que incluso proyectaba sombras y en el que en un punto de la pared oeste se observaba claramente una zona alta y brillante (IMAGE 3), que coincide con el punto más brillante en la pared oeste de IMAGE 2. Visualmente, el cráter ¿fantasma? ¿enterrado? se veía más elongado de lo que es en realidad. En realidad, mi precario dibujo parece indicar dos líneas prolongadas, pero al momento de la observación las líneas más largas al sur parecían claramente el contorno de un cráter (así lo anoté en mi diario de observación), mientras las más cortas al norte parecían más bien elevaciones paralelas.








IMAGE 4 muestra toda la zona, incluido Hipparchus, IMAGE 5 es un detalle, que muestra menos claramente nuestro supuesto cráter, pero si la tonalidad más oscura de la zona (que mencionaba Garfinkle), usualmente un indicador de terreno deprimido. IMAGE 6 es el relieve de Hipparchus, obtenido con el layer LRO LOLA SLDEM  2015 Azimuth del Lunar Reconnaissance Orbiter QuickMap, en el que marcamos lo que postulamos como un cráter, que tendría unos 30 kms de diámetro. Si vemos el mismo relieve, pero a menor escala (IMAGE 7) se ve claramente que se trata del contorno de un cráter. No es un cráter completamente enterrado, ya que sus paredes este y oeste son claramente visibles, sería un cráter fantasma. Lo interesante es que es bastante evidente, pero nadie parece haberlo notado, al menos para darle un merecido nombre. Tan evidente es este cráter, que hace pocos días un amigo me mostró un relieve de la zona hecho en una impresora 3D y este cráter se podía ver, y tocar, tanto como los cráteres reconocidos en el interior de Hipparchus, como Horrocks e Hipparchus X. El cráter que postulamos es muy evidente en la Lámina 15 del “Extreme Illumination Atlas of the Moon” (Charles Wood and Michael Collins), en donde se lo menciona como “a large shallow depression”, aunque los datos del altímetro LOLA en el LRO Quickmap lo muestran como un cráter bastante profundo. Hipparchus tuvo la suerte de ser uno de los primeros cráteres en ser retratado en detalle en el famoso dibujo de Robert Hooke para su libro “Micrographia” (1664). En dicho dibujo, es probable que Hooke haya registrado como elevaciones (parecidas a dorsa) lo que postulamos como un cráter (IMAGE 8), o dos cráteres. Y quizás habría más… En ese enorme cráter tan antiguo (unos 4000 millones de años) tiene que haber habido muchísimos cráteres hoy desaparecidos. En IMAGE 9, también del LRO Quickmap con el layer LRO LOLA SLDEM  2015 Azimuth, marcamos el cráter fantasma o enterrado que resaltamos, y otros posibles cráteres enterrados alrededor.

IMAGES 1 AND 2:

Name and location of observer: Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba, Bolivia).

Name of feature: HIPPARCHUS

Date and time (UT) of observation: 2024-01-19 01.45 UT

Filter: IR

Size and type of telescope used: 90 mm Maksutov.

Medium employed (for photos and electronic images): ZWO ASI 178 B/W.

 

IMAGE 3:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: GHOST CRATER ON WEST HIPPARCHUS

Date and time (UT) of observation: 2026-05-26 23.40 TO 00.10 UT

Size and type of telescope used: 105  mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .

Magnification: 154X

IMAGE 4 AND 5:

Name and location of observer: Sergio Babino (Montevideo, Uruguay).

Name of feature: Ptolomeus.

Date and time (UT) of observation: 12-05-2019 01:10

Size and type of telescope used: 250 mm. catadrioptic.

Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): ZWO 174 mm.

IMAGE 6, 7 SNF 9: LRO QUICKMAP

IMAGE 8: MICROGRAPHIA (ROBERTO HOOKE, 1664)