Román García Verdier (Sociedad Lunar Paranaense) observó la Luna creciente junto con Alberto Anunziato el 17 de octubre, usando un telescopio reflector Ritchey Chretrien 8" - 200 m rf8:
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martes, 3 de noviembre de 2026
martes, 27 de octubre de 2026
UN ARCO DE CRÁTERES AL OESTE DE BESSARION
Traducción del texto aparecido en
la edición octubre 2026 de “The Lunar Observer”
En las ediciones de julio y
agosto de este año disfrutamos de dos artículos titulados “Clavius vibes”, en
el que se catalogan una serie de grupos de 3 o más cráteres alineados en una
línea curva reconocible que marque una progresión. Observando el terminador de
la Luna Creciente, encontré el curioso paisaje que traté de registrar en IMAGE
1. El cráter más importante es Bessarion, un curioso cráter de 10 kilómetros
que, según Robert Garfinkle en “Luna Cognita”: “El cráter se eleva abruptamente
desde el mar que lo rodea. El cráter es brillante, con su capa superpuesta de
material de rayos de Kepler y su propia capa de eyección brillante con rayos
que forman un patrón estelar. Al norte de Bessarion se encuentra el cráter
cónico brillante ligeramente más pequeño Bessarion E”. No me interesaba tanto
Bessarion, que ya había observado atentamente en otras ocasiones, sino el arco
de cráteres al oeste al que nos referiremos a continuación. Estimo que por eso
lo registré más grande de lo que es. Impresiona que tan cerca del terminador
(colongitud 43.3º) se perciba tan claramente el curioso y brillante patrón de
rayos/manto de eyección de Bessarion, en el que está inmerso Bessarion E (8 kms
de diámetro). Todos los cráteres de IMAGE 1 están inmersos en el terreno
cubierto no solamente por los rayos del vecino Kepler sino también por las
eyecciones que vemos como terreno rugoso al este de Bessarion.
IMAGE 2 pertenece al Lunar
Reconnaissance Orbiter Quickmap, y en ella marcamos el arco de cráteres que
forman, de oeste a este: Bessarion C (9 kilómetros de diámetro), separado por
24 kilómetros de distancia de Bessarion B (12 kilómetros de diámetro), separado
a su vez por 40 kilómetros de Bessarion A (13 kilómetros de diámetro). Por su
tamaño, parece arriesgado señalar un origen común a estos 3 cráteres que forman
un arco que va de más pequeño a más grande. Bessarion A también tiene una
especie de aureola brillante, similar a la de Bessarion, pero menos brillante
que la del más pequeño Bessarion. Probablemente la zona brillante alrededor de
Bessarion se deba no solamente los rayos brillantes de este cráter sino también
a que se ubica en una zona más elevada.
También hay un arco al sur de
Bessarion, formado por los arcos Bessarion H (5 kms de diámetro), Bessarion G
(4 kms de diámetro) y dos pequeños picos brillantes. Esta curiosa alineación es
bonita visualmente, pero no calificaría como “Clavius Vibe” porque son solo 2
cráteres más dos picos.
IMAGE 1
Name and location of
observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name of feature: BESSARION
Date and time (UT) of
observation: 2026-08-23 22:30-22:50
Size and type of
telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .
Magnification: 154X
Seeing: 7/10.
IMAGE 2: LROC QUICKMAP
sábado, 17 de octubre de 2026
EL COMPAÑERO DE ATLAS
Traducción del texto aparecido en la edición de Septiembre 2026 de “The
Lunar Observer”
Con tantos días (y meses nublados), empecé a hojear viejos cuadernos de
observación y, en el primero cuaderno me encontré esta observación de probable
FLT y su posterior desmentida. Me pareció interesante, luego de 10 años, ver
qué se sabía de eso que parecía un cráter con un retorcido y extraño sistema de
rayos brillantes. Bueno, no se sabe mucho más. Lleva el nombre de “Atlas
Companion” en la lista de cráteres con rayos brillantes de ALPO, nombre que en
la enciclopedia The Moon-Wiki se atribuye a un viejo conocido entre los
observadores lunares, el ex Coordinador de nuestra Sección Bill Dembowski). La
descripción más moderna, la de Robert Garfinkle (Luna Cognita) se refiere a
nuestra mancha brillante así: “Al norte de Atlas A es un cráter cónico con rayos muy brillantes
sin nombre”.
En
las imágenes que tengo de los observadores de la Sociedad Lunar Argentina
aparece siempre como una mancha indefinida, salvo por un centro más brillante,
que ya en la primera observación hacía pensar en que era un cráter con un
sistema de rayos brillantes con un patrón irregular. 10 años después podemos
acceder al LROC Quickmap (no sé si existía en 2016, yo no lo conocía), y ya no
hay dudas de que es un cráter de impacto (IMAGE 3), de unos 3 kms de diámetro,
que impactó contra una elevación, por lo que la falta de rayos brillantes al
oeste se debe a que se formó una “zona de evitación” por la elevación
preexistente.
¿A qué se debe su albedo? Claramente es material brillante eyectado por el
impacto que creó el cráter, brillando en contraste con el suelo más oscuro
alrededor, ya desgastado por el clima espacial. ¿Por qué tan brillante? La
explicación lógica es que sería muy reciente, uno de los más recientes y
brillantes. Hasta el 20 de diciembre pueden enviar sus imágenes de Atlas y
Hércules, objetivo de la Sección Focus On de enero 2027, y juntos podremos
aprender más sobre este peculiar cráter con rayos brillantes.
IMAGE 1
Name and
location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name of
feature: Atlas A.
Date and time
(UT) of observation: 06-11-2016: 22:50 to 23:45.
Size and type
of telescope used: 105 mm . Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105).
Magnification:
131X.
Seeing: 7.
IMAGE 2
Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde,
Argentina).
Name of feature: Mare Humboldtianum.
Date and time (UT) of observation: 06-19-2016-03:02.
Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.
Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade
LX 200).
Medium employed (for photos and electronic images):
QHY5-II.
IMAGE 3: LROC
QUICKMAP
sábado, 10 de octubre de 2026
EL CONOCIMIENTO MODERNO DE LA TOPOGRAFÍA DE LOS DORSA
Traducción
del texto aparecido en la edición de agosto 2026 de The Lunar Observer
En un
texto publicado en el número de Marzo 2026 de esta revista (“Las primeras
observaciones de dorsa en la historia”) repasamos la historia de las primeras
detecciones de relieve lunar que hoy llamamos dorsa, desde indicios de registro
en Hevelius, su primer registro preciso en Schroter y los indicios de registro
de detalles de su relieve en el mapa de Willem Lohrmann. Eran registros
meramente observacionales, ya que la geología lunar estaba en su prehistoria:
prevalecía la teoría del origen volcánico de los cráteres, era cercano el
debate sobre la existencia de una tenue atmósfera, y se creía que la existencia
de agua en estado líquido era posible en tiempos no tan lejanos. Las primeras
hipótesis sobre el origen de estos gigantescos pliegues presentes en los maria
lunares se pueden leer en el clásico texto de Thomas Elger “The Moon” de 1895.
La explicación más aceptada en esa época era la John Phillps, se trataba de fenómenos aluvionales
similares a los “montículos largos, bajos y ondulantes, de origen algo
incierto, denominados «kames» en Escocia y «eskers» en Irlanda —donde, en la
llanura central baja, suelen presentarse como extensos terraplenes (compuestos
principalmente de grava) de laderas más o menos escarpadas— (…). Al igual que
las crestas lunares, se ramifican y presentan numerosas interrupciones en su
continuidad”. Las hipótesis para estas formaciones terrestres eran un
origen relacionado con antiguos glaciares (hoy sabemos que es la correcta) o
con antiguos depósitos submarinos. A estas hipótesis aluvionales, que implican
un pasado de agua y hielo en la Luna que hoy sabemos imposible, Elger agrega
muy sagazmente dos hipótesis de origen de los dorsa. La primera, su origen
volcánico: “«...su estrecha conexión con centros de actividad volcánica y la
gran cantidad de pequeños cráteres situados sobre su trazado o en sus
proximidades sugieren que están formados más bien por material exudado a través
de extensas fisuras en la corteza de los "mares" y en otras
superficies sobre las que se superponen». La segunda, relacionada con el
relieve de la zona: “es evidente que algunas son simplemente manifestaciones
externas de bruscos descensos del terreno —como ocurre con las crestas que
bordean el margen occidental del Mare Nectaris y en otros casos en los que el
hundimiento se traduce en formaciones que, aunque presentan el aspecto exterior
de crestas convencionales, poseen en realidad una naturaleza estructural muy
distinta”. Para Elger, el origen de los dorsa podía deberse a cualquiera de
estas causas. Hoy sabemos que la primera (aluvional) es imposible, pero la
segunda (origen volcánico) es minoritaria en el consenso científico (aunque
podría explicar algunos dorsa) y la tercera anticipa el descubrimiento de las
cuencas de impacto pocos años después.
La primera mitad del siglo XX fue, en cierta manera,
una época de estancamiento de la selenografía: “Walter Goodacre (…) podía
quejarse, durante la década de 1920, de que quedaban pocos estudiosos serios de
la Luna (…). Se percibe una sensación de rendimientos decrecientes a medida que
la selenografía se convertía en un ejercicio asintótico de agotamiento. Al
verse en la posición poco envidiable de «recién llegados» —y enfrentados a la
sensación claustrofóbica de que la frontera se cerraba, pues cada uno iba
agotando el abanico de posibilidades futuras—, los selenógrafos se dedicaron a
observar rasgos cada vez más pequeños” (“Epic Moon”, page 300). Se habían
agotado las posibilidades de la observación visual (única posible en esa época)
sin el marco conceptual que hoy gozamos. Es decir, faltaba teoría para ayudar a
la observación.
El advenimiento de la aventura espacial tuvo a la
Luna como su primer objetivo, pero los objetivos científicos a menudo se
subordinaron a la determinación de los lugares más seguros para alunizar. Sin
embargo, las sondas Lunar Orbiter fueron las primeras en suministrar imágenes
suficientes para formar un Atlas, que aún hoy es interesante. Esas imágenes,
seguramente, fueron las que sirvieron para los estudios pioneros sobre la
composición de los dorsa, como los de Luchitta (1976) Plescia and Golombek (1986)
y Aubele (1989).
IMAGEN 1
es parte del Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon, es la Lámina 83 en
la página 132. Es una de las imágenes más claras de dorsa que allí se
encuentran, y vemos (marcado por flechas) que se puede distinguir la estructura
del arco, con la elevación que lo diferencia y separa de la superficie del mare
y la cresta que migra de un extremo al otro del arco.
Las
imágenes de Apollo fueron menos inclusivas, pero mucho más detalladas. Ya en el
mismo sitio de alunizaje de Apollo 11 se observaban dorsa como suaves
ondulaciones, incluso pueden verse dos que se cruzan (lo marcamos con la flecha
en la IMAGEN 2, de Apollo 11) No son muchos los dorsa que aparecieron en las
imágenes con iluminación frontal que son tan comunes en la misión Apollo (como
la IMAGEN 3, de Apollo 15) pero hay imágenes como IMAGEn 4 de Dorsum Heim
(Apollo 17), en las que podemos observar las características topográficas de
los dorsa con más detalle. Se ven las crestas proyectando sombra (un detalle
difícil de conseguir, marcado con la flecha ascendente de la izquierda) y
también las dos pendientes del arco: la empinada, por la que pasa el arco, y la
suave (que si prestamos atención tiene diferencia de elevación, marcada con las
dos flechas descendientes). La flecha ascendiente de la derecha marca una
cresta secundaria.
El grado
de complejidad de los dorsa que se ven en las imágenes de las Lunar Orbiter y
de las Apollo se corresponde con la teoría vigente: se pueden ver los dos
elementos principales y poco más. Luego de Apollo, la Luna dejó de ser tan
importante en la consideración de las agencias espaciales, tuvimos que esperar hasta
2011 por la difusión de las imágenes de la sonda japonesa Kaguya (de las más
hermosas que conozco). IMAGEN 5 pertenece a The Kaguya Lunar Atlas (Lámina 56,
en la página 115) y la iluminación oblicua de la cercanía del terminador
permite ver una multitud de detalles dentro de la estructura de los dos
elementos principales, arco y cresta. Ya no son los dorsa de las imágenes
anteriores, son mucho más complejos, con elementos topográficos que carecen de
denominación. No es menor la falta de un término adecuado para nombrar una
característica topográfica. El término es acuñado luego de comprobar que hay un
accidente que se repite en cuanto a sus características generales, y ayuda a
visibilizar el concepto, y a las observaciones posteriores, que saben que
buscar y registrar. Cuando Elger utiliza el término “ridge” en 1895 está
separando a los dorsa de otras elevaciones, cuando Aubele y otros pioneros
separan en componentes principales la estructura de los dorsa, podemos ver
fácilmente a ambos con pequeños telescopios. Como sucede en otros campos de la
observación lunar (como los domos), la observación por aficionados en
condiciones favorables de iluminación permite un grado de detalle mucho mayor a
las imágenes obtenidas previamente desde la órbita lunar. Y ahí comenzamos a
ver que hay dorsa que responden a la estructura binaria arco-cresta, mientras
que otros tienen una estructura mucho más compleja. Ya Elger, una vez más, fue
muy sagaz al mencionar en “The Moon” que hay dorsa como el famoso “Serpentine
Ridge”, que son muy complejos: “A
comparatively low power serves to show the curious structural character of this
immense ridge, which appears to consist of a number of corrugations and folds
massed together”. Como muestra del grado de precisión de nuestros observadores,
y de lo acertado de la descripción de Elger, podemos ver la IMAGEN 6 de Rik
Hill, contribución a la sección Focus On del número de Noviembre 2023 de
nuestra revista, destinada a Dorsa Smirnov.
Y otro
paso más adelante vino con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, que orbita la
Luna desde 2009. Así como las imágenes modernas de aficionados mostraron que
hay muchos dorsa que son más complejos que la estructura binaria “arco-cresta”,
las increíbles imágenes del LRO muestran detalles mucho más pequeños, como los
afloramientos de rocas en la cima de Dorsum Buckland que pueden verse en la
IMAGE 7, que tomamos del sitio web de la misión LRO, en el que leemos: “Las
grandes rocas que se ven aquí se encuentran en la parte superior de la cresta.
Hay otras zonas a lo largo de esta extensa cresta que presentan bloques
similares, pero en este punto también se puede observar lo que parece ser roca
madre aflorando por erosión (flechas blancas) (…). Es posible que estas rocas
se hayan desprendido por erosión del basalto fracturado que conforma la cresta.
Piénselo: si tanto las rocas como la cresta están compuestas del mismo
material, ¿por qué presentan un albedo más elevado? ¿O acaso tienen un origen
más complejo? ¡Sin duda, tanto el afloramiento más oscuro como las rocas más
claras serían objetivos fáciles de muestrear para futuros exploradores lunares!”.
A medida que nuestras imágenes se hacen más precisas, los dorsa (como todo en
la Luna) se vuelven más complicados y requieren más reflexión teórica. Y dentro
de poco tiempo, tendremos drones y rovers en la superficie transmitiendo
imágenes con detalles cercanos que ni soñamos. Por ejemplo, ¿cómo serán las
paredes de los dorsa vistas no a ojo de pájaro sino desde abajo? Seguiremos
buscando nuevas nomenclaturas para las maravillas que vendrán.
BIBLIOGRAFÍA
Bowker,
David-Hughes J. Kendrick (1971). Lunar
Orbiter Photographic Atlas of the Moon, NASA.
Braden,
Sara (2011). Buckland boulders. In: https://lroc.im-ldi.com/images/302
Elger, Thomas G. (1895), The Moon,
George Philip & son, London,
Motomaro,
Shirao-Wood, Charles (2011). The Kaguya Lunar Atlas, Springer, New York.
Sheehan
W. and Dobbins T., (2001), Epic Moon,
Willmann-Bell, Richmond.
IMÁGENES:
IMAGEN 1:
Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon.
IMAGEN 2:
National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS11-37-543. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/
IMAGEN 3:
National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS15-93-12727. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/
IMAGEN 4:
National Aeronautics and Space Administration (NASA). AS17-155-23712. In https://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/
IMAGEN 5:
The Kaguya Lunar Atlas.
IMAGEN 6:
RIK HILL.
IMAGEN 7:
NASA/GSFC/Arizona State University. LROC NAC M109141090L.
martes, 6 de octubre de 2026
LA LUNA DESDE SANTA FE
jueves, 1 de octubre de 2026
NUEVOS NÚMEROS DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA"
Amigos
de la Sociedad Lunar Argentina;
Compartimos nuevos números de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la
Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de
Astronomía.
En el número 65 encontrarán un reporte de las observaciones recibidas del
eclipse lunar del 27/28 de agosto y de las actividades realizadas en el marco
de la International Observe the Moon Night del 19 de septiembre, todo
estructurado en torno a dos estupendos textos de Marcelo Mojica Gundlach.
El número 66 es un monográfico sobre el cráter Langrenus (“Un gigante en su
edad madura”). Langrenus es uno de los cráteres más
espectaculares de la Luna, aunque suele ser opacado por otros grandes cráteres
geológicamente más jóvenes. Con las observaciones recibidas pudimos analizar su
topografía: sus espectaculares paredes aterrazadas, sus picos centrales, su
manto de eyección y su menguado sistema de rayos no tan brillantes, así como
otras maravillas cercanas, especialmente en el cercano Mare Fecunditatis.
Links
para ver y/o descargar:
Número
65:
https://drive.google.com/file/d/1Y0SNFKP0q1RPFPxll7fCB_QDQM95MRB1/view?usp=sharing
Número 66:
https://drive.google.com/file/d/14H6whbzZ-zwvboE-vSgpgRdQhS_UNYD9/view?usp=sharing
Todos los
números de “El Mensajero de la Luna”:
https://archive.org/details/@sociedad_lunar_argentina
viernes, 25 de septiembre de 2026
LA LUNA DESDE PARANÁ
Román García Verdier (Sociedad Lunar Paranaense) nos reportó esta estupenda imagen de Montes Apenninus para nuestros programas de observación:
LA LUNA DESDE SANTA FE
Desde el Complejo Astronómico del Centro de Observadores del Espacio de la ciudad de Santa Fe, Ignacio Podestá continúa observando sistemáticamente la Luna y nos ha reportado estas estupendas imágenes:
lunes, 21 de septiembre de 2026
LA LUNA DESDE POPAYÁN (COLOMBIA)
Jairo Andés Chavez, uno de nuestros observadores más activos, nos reportó estas estupendas imágenes lunares:
martes, 15 de septiembre de 2026
ASTEROIDE “(50271) Albertoanunziato”, UN RECONOCIMIENTO DE LA UNIÓN ASTRONÓMICA INTERNACIONAL A NUESTRA ASOCIACIÓN
En su edición de septiembre de 2026 el Bulletin del WGSBN (Working Group Small Bodies Nomenclature) de la Unión Astronómica Internacional (el Grupo de Trabajo que asigna nombres a cometas y asteroides) anunció que se nombraba al asteroide anteriormente denominado 2000CW como 50271 Albertoanunziato”. Obviamente, es un enorme honor ya que son muy pocos los astrónomos amateur a los que se les otorga esta distinción. En realidad, se trata de un reconocimiento a la labor que todos los miembros de la Sociedad Lunar Argentina y de la Sección Lunar de la LIADA venimos realizando desde hace tantos años. Los trabajos que hemos realizado sobre topografía lunar han sido siempre fruto de la colaboración de todos los amigos de Latinoamérica que observan la Luna todas las noches. Necesariamente tiene que ser a nivel individual, pero reconoce el trabajo de todos nosotros. Y ello surge de la fundamentación de la designación: “Alberto Anunziato (nacido en 1970) es un astrónomo amateur argentino. Fundó la Sociedad Lunar Argentina y es Secretario de la Liga Iberoamericana de Astronomía. Alberto enseña en la Universidad Autónoma de Entre Ríos y es el Coordinador Adjunto de la Sección Lunar de la “Association of Lunar and Planetary Observers”.
Les dejo la web del
asteroide 50271 Albertoanunziato con todos sus datos (por si pueden fotografiarlo).
lunes, 14 de septiembre de 2026
TALLER DE OBSERVACIÓN LUNAR EN PARANÁ
En el marco de las actividades de la Práctica Educativa
Territorial (PET) “La Luna en nuestro patio”, se invita a la comunidad a
participar de una actividad de difusión astronómica inédita: el “Taller de
Observación Lunar”, que se llevará a cabo el jueves 17 de septiembre desde las 18
horas en la Biblioteca Celia
Ortiz de Montoya de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
(Escuela Normal, Urquiza y Corrientes, Subsuelo) de la Universidad Autónoma de
Entre Ríos (UADER).
El taller consiste en una parte teórica, en la que se
compartirán conocimientos sobre la superficie de la Luna y, más
específicamente, sobre cómo observar los detalles de la misma con un telescopio
pequeño de aficionado. La parte práctica ser realizará a continuación, y
consistirá en la observación telescópica de la Luna, aplicando lo aprendido en
la parte teórica.
Actividad realizada en conjunto con la Sociedad Lunar
Paranaense en adhesión a la Noche Internacional de Observación Lunar.
sábado, 22 de agosto de 2026
¿CRÁTER ENTERRADO O FOSA VOLCÁNICA CERCA DE DORSUM ARDUINO?
Traducción del texto publicado en la
edición de agosto 2026 de “The Lunar Observer”
Hace pocos días participé de la
Conferencia 2026 de la Association of Lunar and Planetary Observers con una
presentación sobre la observación visual de cráteres enterrados. Como ustedes
saben, ALPO tiene un programa conjunto con la British Astronomical Association
denominado “Basin and Buried Crater Project”. En mi presentación contaba
experiencias de observación visual, con telescopio o analizando imágenes
fotográficas tomadas anteriormente con otro propósito, en las que había
observado cráteres enterrados no catalogados en el listado del Proyecto. Por
cráteres enterrados se entienden todos aquellos cráteres completa o casi
completamente cubiertos por lava, o derruidos por otros impactos posteriormente
a su formación. Nos asomamos así al pasado lejano de la topografía lunar, a
cráteres de más de 3000 millones de años. Los cráteres enterrados son
prácticamente invisibles, o bien son apenas visibles con iluminación oblicua
cerca del terminador. Pensando al respecto en los días previos a la
presentación en la Conferencia, me vino a la mente que también se podía
analizar visualmente el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap (compuesto a
partir de imágenes de dicha sonda, al final de cuentas) y buscar en él cráteres
enterrados. Empecé a tontear un poco, usando el layer Terrain Azimuth del LROC Quickmap (Esta capa aplica una
especie de sombreado artificial que permite resaltar la topografía sutil), analizando en
realidad la disposición general de los dorsa en la cara visible (para otro
proyecto de observación) cuando me topé con lo que vemos en IMAGEN 1. A la
izquierda es la apariencia general del ¿cráter? en el LROC Quickmap, a la
derecha la vista con el layer SLDEM2015
Terrain Azimuth del instrumento LOLA (Lunar Orbiter Laser Altimeter). Es
un accidente prácticamente casi invisible. IMAGEN 2 es una antigua imagen
nuestra en la que se aprecian Herodotus y Aristarchus muy cerca del terminador,
ese fue nuestro interés al tomarla, hacia la derecha (este) marcamos un
cuadrado que es la zona que se ve en el detalle que es la IMAGE 3. Una zona anodina,
la zona de transición entre Oceanus Procellarum (oeste, izquierda) y Mare
Imbrium (este, derecha). Es una zona de antigua actividad volcánica (cerca de
Vallis Schroteri), pero en la que el espesor de las capas de lava es entre
moderado y bajo, por encontrarse en la periferia de Oceanus Procellarum,
llanura de lava extensa pero estructuralmente menos profunda, y lo mismo puede
decirse de Mare Imbrium, un poco más profundo, pero siempre entre las zonas con
lavas más superficiales de la cara visible. Esto se comprueba con la cantidad
de accidentes selenográficos visibles en IMAGEN 2 y que marcamos en el detalle
de IMAGEN 3. Cráteres semicubiertos como Prinz (1), y antiguo relieve aflorando
de la lava como Mons Delisle (2) y Mons Vinogradov (3) atestiguan el carácter
poco profundo de la llanura de lava basáltica, que podemos presumir que además
de ser poco profunda es reciente en términos geológicos, correspondiendo al
periodo Eratosteniano, en el que la actividad magmática fue decreciendo, lo que
se comprueba con la presencia de numerosos dorsa en la región. Para descubrir
al posible cráter enterrado que proponemos tenemos que ubicar a Dorsum Arduino
(4). Robert Garfinkle en “Luna Cognita” lo define como “Una ancha y ondulada
cresta se extiende a lo largo de unos 99,73 km (61,96 millas) en dirección
generalmente norte-sur a través del Mare Imbrium. Este dorsum se extiende desde
las proximidades del cráter Diophantus D hasta la región al noroeste del Mons
Vinogradov”. En IMÁGENES 2 y 3 se ve apenas como una línea poco brillante, a
pesar de que el terminador se encuentra bastante cerca, se puede apreciar mejor
en IMAGEN 1 y, definitivamente en IMAGEN 4, que es un detalle de la página 375
del Volume 2 de “The
Photographic Lunar Atlas for Moon Observers” de Kwok Pau. En las
imágenes del increíble Atlas de Kwok se notan, como siempre, los detalles de un
dorsum tan esquivo como Dorsum Arduino, con un arco estrecho y luego que se
ensancha y la cresta corriendo siempre sobre un margen. En IMAGEN 4, justo a la derecha de la flecha
con que Kwok señaló Dorsum Arduino, se encuentran 3 accidentes selenográficos
claramente definidos, similares pero no iguales. De abajo hacia arriba tenemos Brayley
G, nuestro posible cráter enterrado sin nombre, y Brayley S. Brayley S es un
cráter de 3 kms de diámetro, mientras que Brayley G, es evidentemente oblongo (5
x 3 kms diámetro). Hay un consenso en que Brayley G es “un respiradero
volcánico carece de borde elevado, tiene
forma oblonga (no circular) y no presenta manto de eyección. Además, se
observan líneas concéntricas en el borde interior de Brayley G, que podrían ser
evidencia de fallas concéntricas, dejadas por el colapso parcial del respidero”
(“Brayley G”, por Sarah Braden, https://lroc.im-ldi.com/images/369). Las líneas concéntricas, como
pequeñas terrazas, se pueden apreciar en la IMAGEN 1, obtenida en órbita por el
Lunar Reconnaissance Orbiter.
¿Cuál es la naturaleza del
accidente que se encuentre entre Brayley S y Bradley G? Nosotros lo reportamos
al Director del Basin and Buried Crater Project como posible cráter enterrado,
basándonos en que parece una depresión poco profunda en IMAGE 1 y que parece no
contradecir el grado de elipticidad de los cráteres cercanos. IMAGEN 4 también
puede ser un indicio, pues se ve como una depresión oscura con bordes muy poco elevados. De hecho Kwok Pau se
refiere a este probable cráter enterrado como “una depresión que es un antiguo
cráter enterrado por lava, por lo que el descubrimiento le corresponde en
realidad a él.
Ahora bien: ¿no podría ser también
un respiradero volcánico, ya que es una zona de tanta actividad volcánica, como
el cercana Brayley G? Un argumento en contra sería su forma circular (aunque no
es totalmente circular). Los perfiles obtenidos con el LROC Quickmap de este posible cráter enterrado y de Brayley
S y Brayley G pueden verse en IMAGEN 5. Nuestro posible cráter enterrado (en el
centro) tiene un relieve mucho más suave que los profundos y verticales Brayley
S (arriba) y Brayley G (abajo). El cráter Brayley S es un cráter muy pequeño y
con relieve en forma de “V”. El relieve de la fosa volcánica Brayley G es
similar, pero se notan líneas de relieve que podrían ser colapsos de sus
paredes. El relieve de nuestro posible cráter enterrado es suave como lo sería
el de un cráter similar en tamaño a Brayley S pero parcialmente inundado. Que
nuestro posible cráter (que tiene un diámetro aproximado de 4 kilómetros) haya
sido tan poco cubierto por la lava como para aparecer en IMAGEN 4 se explicaría
porque se ubican en una zona de borde en que la actividad magmática fue menor. Además,
el hecho de estar al lado de Dorsum Arduino indica que la lava allí es delgada,
ya que pudo experimentar las fuerzas tectónicas de flexión y comprensión que
originaron tantos dorsa (entre ellos Dorsum Arduino). Como dice Garfinkle en
Luna Cognita: “Una serie de dorsa se formaron en la región donde confluyen
Oceanus Procellarum y Mare Imbrium. Estos parecen ser el resultado de flujos de
lava que chocaron entre sí y, en muchos casos, se extendieron sobre flujos
opuestos. Una de ellas es Dorsum Arduino, que se extiende de norte a sur al
sureste de Montes Harbinger. Esta cresta delgada, sinuosa y alargada serpentea
a lo largo de unos 110 km (68,35 millas). Al noreste de Montes Harbinger se
encuentran los tres dorsa platicúrticas paralelas de Dorsa Argand, que se
extienden de norte a sur. Estos dorsa tienden a tener pendientes más
pronunciadas en sus lados orientales que en los occidentales, lo que les da la
apariencia de haber fluido hacia Imbrium desde Procellarum”
Así es que postulamos que este
cráter de 4 kilómetros de diámetro al oeste de Dorsum Arduino (cuyo centro se
ubica en latitud 24.58, longitud 323.41) puede ser un cráter enterrado por una
delgada capa de lava.
IMAGE 1 AND 5: LROC QUICKMAP
IMAGE 2 AND 3:
Name and
location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).
Name of
feature: Herodotus.
Date and
time (UT) of observation: 12-11-2016-03:17.
Filter:
Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.
Size and
type of telescope used:
IMAGE 4: The Photographic Lunar Atlas for Moon Observers (by Kwok
Pau).


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