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sábado, 11 de julio de 2026

ALGUNAS IDEAS SOBRE EL VALOR DE LA OBSERVACIÓN VISUAL DE LA LUNA

 

Traducción del texto aparecido en la edición de Junio 2026 de “The Lunar Observer”

 Imagen extraída de Manasek, Francis J.: “Tratado sobre mapas lunares: Estudios visuales en papel, 1610-1910”: “En 1647, Johannes Hevelius publicó su monumental obra sobre la Luna, Selenographia: sive, Lunæ descriptio”, el principal atlas lunar del siglo XVII. Una parte del cuadrante inferior derecho, muy ampliada, de su Mapa P muestra dos ángeles, uno observando a través de un telescopio y el otro tomando notas”.

 

Recientemente pude disfrutar dos encuentros del podcast de ALPO (The Observers Notebook) referidos a un tema que me interesa mucho, la observación visual lunar y planetaria. En el episodio 234 Mary McIntyre nos mostraba su asombrosa técnica en el dibujo de los accidentes selenográficos a partir de la observación visual, y en el episodio 232 Daniel Mounsey nos enseñaba como “una buena observación planetaria no se trata de perseguir equipos o condiciones perfectas, sino de paciencia, percepción y comprensión de la atmósfera que nos rodea” (la cita es de la descripción del video en Youtube), lo que es la base del ALPO’s Lunar and Planetary Training Program. Y cómo suelo colaborar en esta, nuestra revista, con observaciones visuales de la Luna documentadas con sketchs, The Observers Notebook Podcast me hizo pensar, una vez más, acerca del valor actual de la observación visual lunar.

EL NO TAN LEJANO PREDOMINIO DE LA OBSERVACIÓN VISUAL

No debemos olvidar que buena parte de los conocimientos que tenemos de la Luna provienen de la observación visual, desde la primera observación telescópica de la historia de Galileo Galilei en 1609, que demostró la tesis de Plutarco de que la Luna era similar a la Tierra. En los 3 siglos que median entre 1609 y 1895, año de publicación del maravilloso “The Moon” de Thomas Elger, miles de observadores dedicados sacrificaron miles de noches (y algunos sus propias vidas) a la dificultosa tarea de observar y dibujar. En el libro de Elger de 1895 hay una descripción increíblemente precisa de la superficie de la cara visible, que permitió que los astrónomos pudieran dedicarse al análisis geológico más que a la descripción topográfica. Aún en el pasado siglo XX, la observación visual continuó siendo más precisa que la fotográfica. El primer uso de una cámara astronómica CCD fue en 1976 pero fue mucho más adelante que su uso se popularizó entre los astrónomos amateur, sobre todo en nuestro siglo. Con imágenes tan impresionantes como los ejemplos que vemos de los amigos de ALPO en cada número de The Lunar Observer, poco campo parece quedar para la observación visual. ¿La observación fotográfica se impuso? Obviamente que sí, viendo estas estupendas imágenes y todas las que se reportan a las secciones lunares de nuestra asociación, no solamente por su belleza sino también por su valor científico.

CÓMO ADQUIRIMOS INFORMACIÓN EN LA OBSERVACIÓN VISUAL

Al momento de la observación visual el observador accede a más información (es decir, a más detalles) que la que registra finalmente en el papel. El observador hace una selección de la información que va a volcar en su registro, sabiendo (consciente o inconscientemente) que lo que no se registra se pierde. Por eso, siempre ha sido importante saber lidiar con la selección de la información que el observador considera valiosa y merecedora de ser registrada en su dibujo o descripción.

Antaño, la información que se privilegiaba era la forma y la ubicación de los accidentes selenográficos observados. En un texto clásico, como “Lunar work for amateurs” (1891) de Thomas Elger, leemos que “La primera consideración es, por supuesto, la precisión, y luego la exhaustividad. La posición de cada elemento mostrado debe fijarse mediante medición micrométrica o mediante una alineación cuidadosa, y su tamaño aparente debe estimarse, ya sea en términos del diámetro de la formación con la que está asociado, o del de algún otro objeto cuyas dimensiones relativas se hayan determinado de esa manera”. Hoy podemos seleccionar otros aspectos, dado que la información “posicional” ya no necesita ser registrada visualmente.

Debemos tener en cuenta, además, que la observación visual aun hoy conserva los sesgos observacionales de su época dorada (antes del predominio de la fotografía): a) subjetividad en la interpretación de lo que se ve a través del telescopio, b) variación del grado de agudeza visual del observador, c) grado de conocimientos previos que determinan la selección del objetivo, d) habilidad para registrar en el papel lo que se ve en el ocular. La selección es fundamental porque se registran los rasgos que se consideran esenciales, no todos, por eso es fundamental tener claro qué registrar y cómo nuestra observación selecciona información que se añada a la existente, grado de práctica en el dibujo y la explicación de lo que se observa.

CÓMO ADQUIRIMOS INFORMACIÓN CON LA IMAGEN FOTOGRÁFICA

Cuando observamos utilizando una cámara fotográfica, los problemas que enunciamos anteriormente se reducen prácticamente a cero: no hay subjetividad ni previa a la producción de la imagen, ni en la producción misma de la misma, la subjetividad se reduce al apilado y procesado de la imagen. Luego del procesado, la información que contiene la imagen se amplía enormemente (al aumentar la nitidez).

DIFERENCIAS ENTRE OBSERVACIÓN VISUAL Y FOTOGRÁFICA

El observador visual concentra su atención al momento de la observación, en el ocular, seleccionando según un marco teórico conceptual previo, la información que debe ser registrada. El observador fotográfico reparte su atención entre la elección del objetivo de la toma y, sobre todo, en el procesado posterior.

VENTAJAS DE LAS IMÁGENES FOTOGRÁFICAS

Además de anularse casi por completo los aspectos relacionados con la subjetividad del observador, la imagen fotográfica otorga certeza sobre tamaño y ubicación de los accidentes selenográficos, permite que la información obtenida de la observación se comparta, multiplicando su valor, ya que otros observadores pueden usarla (ampliando la imagen o jugando con los contrastes) para otros usos distintos al que el observador original tenía en mente. La información obtenida de la observación fotográfica es claramente más valiosa, porque es más objetiva. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta.

¿ES TODAVÍA VALIOSA LA OBSERVACIÓN VISUAL?

Yo creo que sí, y no solamente por nostalgia de una gran tradición y goce estético de contemplar la Luna (más que observar). Estas dos razones me bastarían, ya que somos aficionados y nuestra primera motivación es disfrutar. Creo, sin embargo, que hay otras razones que demuestran que la observación visual puede aportar datos valiosos sobre la Luna. A continuación, enumeramos algunas:

1.-MULTIPLICAR LAS OBSERVACIONES

Esta razón quizás es poco evidente para nuestros amigos europeos y norteamericanos, pero en muchos países los costos en equipo astronómico realmente comprometen la economía familiar. El prejuicio de que solamente es valiosa la observación fotográfica disuade de la observación a quién solo tiene un telescopio y no puede realizar más gastos. En varias ocasiones he escuchado a aficionados con telescopio afirmar que están esperando poder comprarse su cámara para aportar observaciones. Y muchos aficionados (y también divulgadores y científicos) de países como el mío, Argentina, difunden la idea de que la astronomía es “un hobby caro”. Trato en la medida de mis fuerzas de luchar contra este prejuicio elitista, y si las razones que aduzco más adelante fueran verdaderas, la observación visual sumaría muchos aficionados inteligentes y dedicados de países menos desarrollados.

2.-MAYOR SENSIBILIDAD

¿Hay aspectos que el ojo humano pueda captar con más sensibilidad que las cámaras? Esto era una verdad obvia hasta hace pocos años, es decir, hasta la llegada de los sensores CCD. Pero todavía es parcialmente cierto. En 2022 mi presentación a la Conferencia Anual de ALPO se refirió a la vigencia de la observación visual y recuerdo que Anthony Cook me comentó que un observador visual experimentado puede superar en resolución a una cámara CCD (no así en precisión, se entiende). Esto me parece bastante obvio en ciertos aspectos, como grados de brillos y sombras.

3.-MEJORAS GRATIS

El sistema ojo-cerebro puede mejorar con el entrenamiento y el conocimiento previo en mayor grado de lo que puede progresar el sistema camera-software mejorando el procesado. Ya lo dijo Elger en el trabajo citado: “Se ha dicho con razón que el valor de un telescopio de cierto tamaño, como medio de investigación, depende menos de su apertura real que del observador, y en ninguna rama de la astronomía observacional se ejemplifica mejor la veracidad de esta afirmación que en la selenografía (…) El entrenamiento recibido por el ojo, incluso en tan poco tiempo, equivalía, de hecho, a un notable aumento en la capacidad óptica y de emisión de luz del telescopio”. Tanto con el entrenamiento visual que da la experiencia, a que se refiere Elger, cuanto con la ampliación de lo que conocemos sobre la Luna (marco teórico previo), mejoramos la observación visual de manera gratuita.

LA PRUEBA FOTOGRÁFICA.

Hoy la observación visual tiene ventajas respecto a los épicos y gloriosos años de la observación visual antes de las misiones espaciales a la Luna y del auge de las imágenes fotográficas con equipos dotados de sensores CCD.

A) Hoy observamos con un marco conceptual previo, con una carga teórica de la observación, que permite maximizar la información que obtenemos visualmente. Los grandes observadores visuales del pasado trazaron mapas de increíble precisión y realizaron descripciones de los accidentes selenográficos increíblemente acertadas (como las de Thomas Elger en “The Moon”) sin saber nada sobre los procesos geológicos que formaron los accidentes que descubrían. Además, tenían que ser sumamente precisos: los mapas dependían de dicha precisión (en observación y dibujo). Hoy no tenemos que preocuparnos por la precisión topográfica, ya tenemos instrumentos como el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap. Hoy sabemos casi todo sobre los procesos geológicos que formaron la superficie de la Luna, por lo que percibimos con más precisión.

B) Hoy podemos confirmar lo que observamos con imágenes fotográficas y la increíble cantidad de datos disponibles, por ejemplo, con el LRO Quickmap. Si vemos un círculo oscuro podemos verificar si es un cráter enterrado, si vemos una zona brillante sobre un dorsum podemos verificar su altura con los datos del altímetro del LRO Quickmap.

UN NUEVO PARADIGMA PARA LA OBSERVACIÓN VISUAL

Hoy conocemos la superficie de la Luna con un grado de detalle enorme, nuestras observaciones son casi innecesarias, pero todavía las observaciones desde Tierra con luz oblicua pueden mejorar las imágenes en órbita con luz frontal (como el estudio de los domos). Un nuevo paradigma para la observación visual podría ser partir de: a) la selectividad del observador visual, y b) confirmar fotográficamente la información.

a)      El observador visual debe saber interpretar lo que ve y seleccionar lo importante de acuerdo a lo que busca; para ello es fundamental enmarcar nuestras observaciones en programas de observaciones. Ya lo decía hace más de un siglo Elger: “Se necesita cierta experiencia para apreciar el verdadero carácter de los detalles lunares; por ejemplo, para evitar confundir un valle estrecho o una grieta con una cresta, la sombra de una masa montañosa con una depresión profunda, un hueco entre rocas con un verdadero cráter, etc.; y también es muy necesario comprender el tamaño real de los objetos examinados”. Por ello, es fundamental el papel del mentor, del que sabe más que el observador, del que diseña el programa. ALPO es fundamental en ese sentido. Yo soy testigo de eso. Entre los aficionados de mi país, Argentina, hace 11 años (cuando empezamos reportar nuestras observaciones a The Lunar Observer), la Luna no era más que el primer objetivo en el aprendizaje de la astrofotografía (cuyo objetivo son los objetos de espacio profundo). Como nunca me interesó la astrofotografía por sí misma, siempre busqué conocer más sobre astronomía amateur, y haber encontrado “The Lunar Observer” online, abrió un enorme tesoro de conocimientos, posibilidades de participar de programas de observación, un grupo de expertos dispuestos a compartir lo que saben y poder ser parte de una tradición.

b)      A través de imágenes de otros observadores y datos científicos como los del LRO Quickmap. Muchas veces vemos detalles que la observación fotográfica (probablemente por el procesado) no registra. El sistema cerebro-ojo sigue siendo una poderosa herramienta observacional. Si sabemos interpretar lo que vemos y registrar, por ejemplo, algo anómalo, podemos recurrir a las fotografías y confirmar en ellas ese detalle anómalo, o bien recurrir a los datos del LRO Quickmap y ver si lo podemos confirmar. Podemos decir que, sin confirmación fotográfica la observación visual hoy no es válida.

Es por estas razones que suelo acompañar mis dibujos con imágenes fotográficas de la zona observada. No es solamente porque de esa manera suplo las deficiencias de mi mano en el dibujo y facilito la interpretación de mi dibujo por el lector, sino también porque conociendo con precisión el relieve de la zona podemos entender mejor la información obtenida visualmente.

LA OBSERVACIÓN VISUAL DE IMÁGENES FOTOGRAFICAS

El entrenamiento visual del observador al que se refería Elger repercute también al momento de interpretar las imágenes fotográficas, el ojo ávido del observador recorre la superficie de la foto como recorre la superficie captada en el campo del ocular, con la ventaja de que puede ampliar la imagen fotográfica aumentando la información a costa de perder solamente un poco de nitidez. Hay mucha información topográfica esperando a ser descubierta en las imágenes lunares.

EL FUTURO: LA OBSERVACIÓN VISUAL DE IMÁGENES EN SUPERFICIE

Y el ávido ojo del observador también puede acceder a las imágenes que algunas sondas en descenso a la superficie han captado, como la sonda india Vikram hace poco tiempo. Son imágenes sin pretensiones científicas, pero que documentan zonas que aparecen en primer plano, mucho más cerca que las sondas en órbita lunar. Y si entrenamos nuestro ojo detrás del ocular, tratando de llegar a esos diminutos detalles, nuestra vista se soslaza en esos inmensos primeros planos. Y espero ansiosamente el futuro no tan lejano, en que cámaras de última generación montadas en rovers de exploración accedan a detalles de formaciones que hoy conocemos “desde arriba”. Creo que será una magnífica oportunidad de hacer ciencia ciudadana con habilidades de observador, interpretando imágenes en primer plano.

UN RETORNO A LA COROGRAFÍA

Es probable que asistamos a un renacer de lo que Manasek llama la “aproximación corográfica” de la selenografía clásica: cada observación suma un detalle al panorama completo de una región particular de tamaño cada vez más reducido, tendiendo más a la descripción minuciosa y comprensión de una zona pequeña que a la descripción sistemática de lo totalidad.

UN ÚLTIMO APORTE

La observación visual, o más bien la observación detallada, de la Luna, todavía es valiosa por cuanto un observador experimentado puede reconocer y seleccionar un detalle anómalo en lo que observa e iniciar un análisis posterior de la zona con el material teórico y observacional a su disposición. La observación visual dispara una búsqueda fotográfica que confirme lo observado. Luego pasamos al soporte teórico para saber si hay explicación para la presunta anomalía.

En síntesis, la observación visual (cuyo aporte ha sido fundamental para el conocimiento de la luna) hoy ha sido superada por la imagen fotográfica, pero su uso todavía puede ser marginalmente valioso como una actividad para los nostálgicos que encontramos placer en mirar y dibujar. Los observadores visuales no somos la última patrulla perdida sino unos maduros caballeros de la antigua selenografía.

REFERENCIAS:

Elger, Thomas G: “Lunar Work for Amateurs”,  Astronomical Society of the Pacific, June 13, 1891, Vol. 3, No. 16 (June 13, 1891), pp. 162-172 (available on: https://www.jstor.org/stable/pdf/40669839.pdf ).

Manasek, Francis J.: “Treatise on Moon Maps Visual Studies on Paper, 1610-1910” (2022).

 


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