La
Sociedad Lunar Argentina y la Liga Iberoamericana de Astronomía invitan a la
charla “Bases lunares. Antecedentes y perspectivas”, que se llevará a cabo en
la Biblioteca Popular del Paraná, Buenos Aires nº 256, el viernes 22 de
noviembre a las 19 horas. Se abordarán los puntos salientes relacionados con lo
que seguramente será el primer paso para la Humanidad fuera del planeta Tierra:
el establecimiento en el futuro de bases (permanentes o transitorias) en la
superficie de la Luna. Haremos referencia a proyectos históricos de bases
lunares, a los riesgos que afrontarán los humanos en nuestro satélite, al
estado actual de la tecnología relacionada y las posibilidades futuras, a los
proyectos internacionales de desarrollo de ideas, a las ubicaciones
selenográficas más convenientes y a la cuestión de la regulación legal actual y
venidera. Combinaremos historia, astronomía y astronáutica, con el espíritu
integrador que es la aspiración de la Sociedad Lunar Argentina. El disertante
será Alberto Anunziato (Coordinador de la Sección Lunar de la Liga
Iberoamericana de Astronomía y miembro de la SLA). La entrada es libre y
gratuita.
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jueves, 24 de octubre de 2019
sábado, 19 de octubre de 2019
RHEITA E Y RÍO CUARTO: CRÁTERES OBLICUOS EN DOS MUNDOS
Traducción del artículo aparecido en la revista “The
Lunar Observer” del mes de octubre de 2019.
La explicación usual para el extraño cráter Rheita E
(66 kilómetros de largo por 32 kilómetros de ancho) es que se trata de tres
cráteres sobrepuestos que se habrían formado al mismo tiempo, ya que no hay
rastros de paredes internas, aunque verdaderamente sigue siendo un enigma su
formación. ¿Acaso podría tratarse de un cráter tangencial producido por un
impacto oblicuo? La geología planetaria señala como
características de un crater elongado las siguientes: bordes bajos en la
dirección del impacto y en la dirección contraria, crater de forma elíptica y
material eyectado concentrado en los costados, y cuando el impact es a un
ángulo menor de 5°, una parte significative del impactador puede rebotar en la
superficie y producir un segundo cráter elongado. Los fragmentos secundarios
pueden tener hasta la mitad del tamaño del impactador inicial y conservar gran
parte de su velocidad anterior al impacto, creando una fosa característica
formada por la decapitación del propio impactador y no por el material eyectado.
Cráteres elongados producidos por impactos rasantes
oblicuos han sido identificados, además de la Luna, en Mercurio, Venus y Marte,
pero nunca no en la Tierra, hasta 1989. En
octubre de ese año, el entonces Capitán
de la Fuerza Aérea Argentina Rubén Lianza, volaba un avión Pampa en los cielos
cordobeses cuando observó una depresión del terreno de forma peculiar, que se
destacaba de los campos cultivados que la rodeaban. El ahora Comodoro (R) había
descubierto una formación de varios cráteres de forma elíptica que indicaban un
impacto meteorítico tangencial miles de años atrás. Rubén Lianza es astrónomo
amateur, lo que lo llevó a percatarse de la importancia de lo que había
descubierto. A diferencia de la Luna,
privada de atmósfera, de clima y de placas tectónicas, en nuestra cambiante
Tierra son poquísimos los cráteres de impacto que conservan su forma. Y ninguno
de los cráteres conocidos tiene la forma elíptica que indica el impacto de un
meteorito a un ángulo muy cerrado, menos de 15 grados. El piloto de elite
argentino había descubierto los primeros cráteres tangenciales en la superficie
de nuestro planeta, e incluso posteriormente recogió in situ un fragmento
meteorítico del tipo condrítico. Dos años después una expedición científica
encabezada por Peter Schultz, de la Brown University, uno de los geólogos
planetarios más importantes del mundo, confirmaba el descubrimiento de los
primeros cráteres oblicuos en la superficie de la Tierra. El anuncio se hizo en
“Nature” en una comunicación firmada por Rubén Lianza y Peter Schultz en el
número del 16 de enero de 1992, seguida por publicaciones en “Planetary Report”
and “Sky and Telescope”. El placer de
observar Rheita E fue una ocasión propicia para recordar un cráter similar en
nuestro país, descubierto por un amigo. En la imagen tomada en una sesión de
observación de la Sociedad Lunar Argentina, también se observa el notorio
Rheita Vallis, que ha sido tradicionalmente interpretado como una cadena de
cráteres secundarios formada por material eyectado durante la formación de la cuenca
del Mare Nectaris.
Bibliografía:
Robert
Herrick and Nancy Forsberg-Taylor: “The shape and appearance of craters formed
by oblique impact on the Moon and Venus”. Meteoritics and Planetary Science 38.
Nr 11, 1551-1578.
Peter
Schultz and J. Kelly Beatty: “Teardrops in the Pampas”. Sky and Telescope,
April 1992, 387-392.
Peter
Schultz and Rubén Lianza: “Recent grazing impacts on the Earth recorded in the
Río Cuarto crater field, Argentina”. Nature, Vol. 355, No.6357, 01-16-1992,
234-237.
Name and location of observer:
Francisco Alsina Cardinali.
Name of feature: Rheita E.
Date and time (UT) of observation:
08-06-2019-23.21
Size and type of telescope used:
200 mm refractor.
Filter: IR-Pass 742nm
Medium employed (for photos and
electronic images): QHY5-I
miércoles, 16 de octubre de 2019
Llegó el segundo número de “El Mensajero de la Luna”
Aparece un nuevo número, el segundo, del
boletín de la Sociedad Lunar Argentina. Las actividades de la Sociedad Lunar,
Galería de imágenes de los socios, estudios selenográficos y las Crónicas
Lunares. Y nuevas Secciones. Galería Planetaria nos muestra las imágenes de los
planetas del sistema solar realizadas por nuestros socios. Luna de papel nos
trae la mejor literatura lunar. Y “Traducciones” ofrecerá al lector de habla
hispana una traducción exclusiva cada número de un texto de interés científico
relacionado con la Luna.
¡Esperamos ansiosamente sus
contribuciones!
Descargalo en:
https://sites.google.com/site/slasociedadlunarargentina/revista-digital-el-mensajero-de-la-lunajueves, 10 de octubre de 2019
UNA VISIÓN EXPRESIONISTA DE SCHUMACHER B
Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name of feature: Schumacher B.
Date and time (UT) of observation: 08-18-2019 03.30 to 04:00.
Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105).
Magnification: 154X
Traducción
del texto aparecido en la tapa de la edición de octubre 2019 de la revista “The
Lunar Observer”.
A
colongitud 120.7º Schumacher B gana visibilidad por dos razones: su cercanía
con el terminador y las sombras que tapan completamente a su vecino más
importante, Schumacher. Me percaté que
estaba observando sombras que parecían muy alargadas pero que provenían de
paredes que no deben ser muy altas. Schumacher B es un cráter antiguo, casi
completamente inundado por lava. Solamente pude encontrar dos imágenes de este
poco conocido cráter secundario. Una perteneciente a la misión Lunar Orbiter y
la segunda a la misión Lunar Reconaissance Orbiter. Con esas imágenes pude
comparar lo que había dibujado con el ojo en el ocular, fascinado por las
sombras muy marcadas que parecían provenir de un viejo film noir de los años 40
con la verdadera apariencia de Schumacher B. Salta a la vista que aparecía más
ovalado a mis ojos de lo que lo que es en realidad. La pared oeste presenta dos
puntos más altos que aparecían más brillantes en sus cimas y son los que
proyectan sombras alargadas. A pesar de que las paredes parecen estar al límite
de la resolución de mi telescopio, las sombras eran claramente discernibles,
pero no en toda la extensión de la pared oeste. La pared este es más compleja y
las sombras son más planas, seguramente por el ángulo de incidencia de la luz
solar. Hacia el norte se observa un cráter secundario en terreno liso, su
interior es oscuro y sus paredes brillan como un círculo luminoso, por la
longitud de la sombra que proyectan deben ser altas. Y al sureste aparece un
cráter pequeño en las sombras, solamente visible por su pared este. En esa zona
las sombras de ese cráter parecen mezclarse con las que proyectan las
elevaciones que lo separan de Schumacher y del tramo sureste de la pared de Schumacher
B, interrumpido al norte y al sur por la lava que ha borrado los rasgos del
interior.
martes, 8 de octubre de 2019
CRONICAS LUNARES. UN CRÁTER DEMASIADO LEJANO
Publicado
el sábado 5 de octubre de 2019 en Diario Uno de Paraná, Entre Ríos.
Alberto Anunziato (Sociedad Lunar Argentina)
El
despegue de la misión Apolo 14 el 31 de enero de 1971 producía una gran
ansiedad en el numeroso público que asistía en directo y por televisión, en
números más grandes aún que los del Apolo 11. La casi tragedia del Apolo 13,
con los astronautas abortando el alunizaje y salvando sus vidas por milagro generaba
mucha expectativa: un nuevo desastre auguraba un abrupto final al programa
lunar. El despegue fue perfecto, pero los problemas surgieron en órbita lunar
(al intentar el traspaso de Edgard Mitchell y Alan Shepard al módulo de
alunizaje) y durante el acercamiento a la superficie sin datos de radar. Pero
ya en la Luna habían logrado un alunizaje de precisión y una primera actividad
extra-vehicular exitosa desplegando los instrumentos científicos de la misión
en la superficie. Fue en la segunda actividad fuera del módulo lunar, al día
siguiente, cuando comienza nuestra aventura. El plan original era una larga
caminata de un kilómetro y medio desde el módulo Antares hasta un cráter de
casi 400 metros de diámetro llamado Cone. Los geólogos habían planeado que los
astronautas recorrieran ese camino recogiendo a intervalos regulares muestras
de rocas. Cuando se produce el impacto de un meteorito, los materiales
superficiales son los que se eyectan más lejos y los que pertenecen a estratos
más profundos son eyectados más cerca del cráter de impacto. El plan consistía
en ir recogiendo muestras hasta llegar a las grandes rocas cerca del borde, que
habían sido identificadas en imágenes de las misiones Lunar Orbiter y que se
consideraban el premio mayor: obtener muestras
de las capas más inferiores de la corteza lunar sin tener que cavar. Y además
asomarse a las profundidades del cráter, de una profundidad de más de
doscientos metros. La distancia era larga pero no inalcanzable. Los dos
astronautas iban equipados con distintos instrumentos geológicos en un carrito
que iban tirando alternadamente. Pronto se dieron cuenta que el mapa
fotográfico que llevaban no ayudaba mucho. El contraste entre la oscuridad
brutal del cielo y la luz cegadora del Sol, junto con un horizonte mucho más
cercano que el terráqueo (por el diámetro reducido de la circunferencia lunar)
hacía difícil la orientación. Además, esperaban un terreno llano pero era
sumamente montañoso, con crestas onduladas que hacían dificultoso el andar. El
carrito chocaba constantemente con las pequeñas rocas y retrocedía como lo hace
un objeto en una gravedad de 1/6 de la terrestre. Empezaron a cargarlo en vez
de tirar de él, pero era demasiado agotador. Cuando llegaban a la superficie de
una cresta del terreno pensaban haber llegado a la ladera del deseado cráter
pero se daban cuenta de que debían seguir caminando. O de que debían cambiar
camino. Desde el control en tierra los instaron primero a abandonar el carrito,
pero la pareja se negó, sabiendo que sin instrumentos no tenía sentido llegar
al lejano cráter. Luego los instaron a volver al engañosamente cercano módulo
lunar. La extraña pareja se negó y rogó. Como si fuera una película de guerra o
de escape de prisión, en la que dos personas que se detestan encadenadas por la
situación deben cumplir su deber a toda costa. Los dos astronautas no podían
ser más distintos. Shepard, el primer norteamericano en el espacio, un héroe
del Programa Mercury y un terrible altanero que alardeaba de despreciar la
ciencia; Mitchell, una de las mentes preclaras del Programa Apolo y un místico
que abandonaría la NASA un año después para dedicarse a la parapsicología. La
extraña pareja caminaba ya exhausta y jadeante, habiendo agotado la reserva de
media hora de oxígeno, y el elusivo Cráter Cone los engañaba como un espejismo.
Finalmente el control en tierra les ordenó volver. Las muestras geológicas
recogidas fueron de inmensa utilidad aunque no alcanzaron la deseada ladera del
Cráter Cone. El análisis de las imágenes del orbitador lunar LRO, pocos años
atrás, mostró el espectáculo conmovedor de sus huellas de camino a su destino.
Estuvieron a veinte metros de lograrlo.
domingo, 6 de octubre de 2019
Paraná se sumó a la Noche Internacional de Observación Lunar
El sábado 5 de octubre a partir de las 19 horas, nos sumamos la Noche Internacional de Observación Lunar con 4 telescopios (2 nuestros y 2 del Centro de Observadores del Espacio de Santa Fe) en la Plaza de Mayo. Más de 1.000 personas pudieron disfrutar la Luna, Saturno y Júpiter.
Un gran éxito de
público y una hermosa experiencia compartida de amor por la Luna (y también
observamos Júpiter y Saturno)
miércoles, 2 de octubre de 2019
CONFERENCIA DE LA SOCIEDAD LUNAR EN SANTA FE
El viernes 27 de septiembre, en el marco del Curso de Astronomía y Astronáutica que dicta el Profesor Jorge Coghlan en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (Ciudad de Santa Fe, con el auspicio del Centro de Observadores del Espacio), se dictó la conferencia: "¿Volcanes en la Luna? Una historia de la guerra fría", por el Coordinador de la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía (LIADA).
Una gran ocasión para compartir la pasión por la astronomía planetaria.
Una gran ocasión para compartir la pasión por la astronomía planetaria.
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