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viernes, 27 de junio de 2025

LA TOPOGRAFÍA DEL ARCO DE LOS DORSA

 

Traducción del texto aparecido en la edición de junio 2025 de The Lunar Observer

Cuando la vida te da pocas oportunidades para observar con el telescopio, es el momento para reflexionar sobre lo que observamos, mientras caminamos, mientras esperamos, mientras nos aburrimos…

Uno de mis intereses en la observación lunar son los dorsa, y una de las razones de mi interés es que mis observaciones han ido mejorando progresivamente gracias los conocimientos teóricos sobre la geología de estas formaciones (literalmente cuanto más se conoce más se ve) y en algunas ocasiones la observación estimula la reflexión teórica. Es el caso del texto que presentamos, con la salvedad de que la observación no es directa sino de las imágenes que brinda una obra que he citado en incontables ocasiones en esta revista, el Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok Pau.

Hace mucho que me intrigan dos hechos: 1) la extraordinaria complejidad del relieve de los dorsa (obviamente, cuanto más grandes más complejos) y 2) que esa complejidad no es recepcionada en los textos teóricos. En efecto, si repasamos la bibliografía sobre este tema notamos que las publicaciones están aumentando, pero están más orientadas hacia un estudio de la generalidad de los dorsa, y muy poco sobre la topografía de algún dorsum en particular o una taxonomía de los elementos de su relieve.

En la literatura teórica encontramos una división del relieve de los dorsa en dos elementos: uno inferior, ancho y poco elevado que se denomina arco, que tiene una pendiente empinada y otra más suave, y un elemento superior, estrecho, elevado y escarpado, que se llama cresta, y puede correr sobre uno de los márgenes del arco (frecuentemente migrando de uno a otro margen) o bien en el interior del arco en un patrón de que semeja a los escalones de una escalera caracol, aunque se menciona (al pasar) que puede haber crestas secundarias y crestas fuera del arco. Y prácticamente nada más. Este esquema es sumamente útil para analizar la totalidad de los dorsa, que prácticamente se formaron simultáneamente (en términos geológicos), es sumamente útil para clasificarlos, es sumamente útil para ayudarnos en la observación, pero no es tan útil si queremos analizar un dorsum en particular, ya que la gran mayoría de ellos presentan aspectos intrincados y complejos similares a los de la IMAGE 1, en la que vemos (según el catálogo de dorsa del LRO Quickmap) 3 dorsa en la mitad izquierda de la imagen corriendo de oeste a este y paralelos entre sí y 1 dorsa corriendo de norte a sur en el que los 3 anteriores parecen finalizar. Si tratáramos de describir la topografía que vemos en la imagen, ¿de cuánta utilidad nos sería la división topográfica entre arco y cresta? Lo que vemos es una multiplicidad un poco abrumadora (para una taxonomía) de elementos topográficos.

Lo que vamos a analizar a continuación, en imágenes extraídas del libro citado (a mi entender uno de los mejores atlas lunares), son algunos detalles en la superficie del elemento inferior de los dorsa, el arco.

1.-ELEVACIONES SIMILARES A TÚMULOS O MONTÍCULOS


En IMAGE 1 marcamos lo que parecen ser (yo diría, con bastante certeza) pequeños montículos o túmulos con la FLECHA 1, al lado de la cresta, mientras que la FLECHA 2 marca una especie de hondanada (que recuerdo un poco los “saucer” del suelo de Ptolemaeus), al lado de otro túmulo. Si vemos la IMAGE 2, que es el relieve de esa parte del arco, la línea del relieve, a grandes trazos, marca la forma típica de un arco: la pendiente suave es la oeste (izquierda) y la pendiente abrupta es la este (derecha), en cuyo margen se encuentra la cresta. Las hondanadas aparecen marcadas, pero no señalan grandes diferencias de altitud, IMAGE 2 marcaría un panorama mucho más simplificado que la realidad de la IMAGE 1. Lo que no sabemos es la naturaleza del relieve marcado con la FLECHA 3 (¿es una cresta secundaria?).

2.-ELEVACIONES ABRUPTAS (HONDANADAS)





IMAGE 3 muestra otro dorsum de relieve muy complejo, con un arco mucho más estrecho y tortuoso, al sureste de Eratosthenes. ¿Pueden ver lo que parece un cráter en el centro del arco? IMAGE 4 es el detalle de la imagen anterior, vemos que hay sombras en el interior, claramente es una zona de relieve deprimido. ¿Es un cráter? No lo creo, sobre todo pensando en que las probabilidades de que se produzca un impacto en el centro del arco son prácticamente nulas, especialmente porque los dorsa se formaron en un periodo geológicamente reciente, cuando ya escasean los impactos significativos, y además el contorno no parece ser el contorno de un cráter. Cuando un dorsum y un cráter “se encuentran” el dorsum ha modificado un cráter más antiguo. La FLECHA 1 marca el relieve más extraño, como si fuera una cresta más gruesa de lo ordinario, paralela a lo que sería la cresta, marcada con la FLECHA 2, que corre por el margen oeste. Ahora bien, IMAGE 5 es el perfil de relieve de la zona y vemos algunas características interesantes. Primero, que la cresta (margen oriental, derecho) es más baja que la elevación más gruesa del margen opuesto y, segundo, que sí se trata de una zona deprimida dentro del arco, que empieza con la elevación del margen izquierdo (que lo separa del relieve del mare), luego viene una hondanada y luego otra elevación que finaliza en el lado opuesto del mare. Recordemos que en los dorsa hay una diferencia de altura entre las zonas de mare aledañas a cada margen. Estas hondanadas centrales no son usuales, pero aparecen a veces en el centro de los arcos, claro que no suelen generar la pareidolia de un cráter.

3.-ELEVACIONES EN ESCALERA





IMAGE 6 muestra el segmento sur de Dorsum Heim, al sur de C. Herschel, en la que vemos un arco también muy complejo y con un detalle un poco más común: una especie de elevación secundaria poco alta (que por esto mismo no es una cresta secundaria) que corre paralela a la cresta por el centro del arco. Se puede ver más claramente en la IMAGE 7, que es un detalle de la anterior. Los arcos en principio tendrían un relieve relativamente liso en su pendiente suave, pero a veces se ven pliegues como el escalón de una escalera, cuyo perfil topográfico podemos ver en la IMAGE 8.

A veces pienso en si no serán necesarios nuevos términos topográficos para nombrar los detalles del relieve lunar que aparecen en imágenes tan detalladas como las que tomamos prestadas de nuestro admirado Kwok y que no son accesibles para la observación visual. Quizás la nomenclatura lunar actual tiene un desfasaje y debería adecuarse a lo que pueden captar las sondas en órbita lunar y las cámaras modernas desde Tierra. Los términos importan, ya que facilitan la comunicación de lo que se observa (imaginen tener que describir el sistema de rayos brillantes de Kepler, por ejemplo, sin poseer el término “rayo brillante”). Y no conocer lo que se observa condiciona la observación (yo nunca me percaté de Reiner Gamma hasta que me enteré de su existencia), la falta de un término (que no es más que la denominación de un concepto) hace que sea fácil pasar por alto los detalles de una formación geológica, la observación se construye tanto con los datos sensoriales como con los conceptos teóricos adquiridos previamente.  Un ejemplo de posible nuevo término sería “gradiente” para denominar a esas elevaciones no muy pronunciadas similares a un escalón dentro del arco, que marcamos anteriormente. También es cierto que un análisis muy detallado termina siendo abrumador, como esos viejos mapas de finales del siglo XIX. Lo cierto es que cada vez tenemos más detalles de la superficie lunar a nuestra disposición.

IMAGES 1, 3, 4, 6, 7: Photographic Lunar Atlas for Moon Observers by Kwok Pau.

1: Volume 2, page 58. 3/4: Volume 1, page 462. 6/7: Volume 2, page 248.

IMAGES 2, 5, 8: LROC Quickmap.

lunes, 23 de junio de 2025

LAS CRESTAS DE DORSA GEIKIE Y DORSA MAWSON



 

Les aseguro que los 2 dorsa que vemos en IMAGE 1, en Mare Fecunditatis, eran un gran espectáculo cuando los observé en colongitud 123.8º. Pero cuando hice el dibujo basado en el croquis de mi cuaderno de observación me pareció, justificadamente, que el dibujo no era preciso, lo que me llevó postergar a compartir aquí la observación. A esta postergación sumó también que al otro día de la observación identifiqué que los dorsa que había observado eran bastante conocidos, Dorsa Geikie y Dorsa Mawson. Pero, uno le toma cariño a los croquis, así que pensé en sacar provecho de IMAGE 1 tratando de identificar las zonas brillantes que allí se observan, usando (una vez más) el Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok C. Pau. Las zonas brillantes que se observan visualmente en los márgenes (o en el interior) de los dorsa en principio son el componente superior de la topografía de estos accidentes selenográficos (estrechos y altos). IMAGE 2 está formada por la IMAGE 1 y una imagen extraída de la página 78 del Volumen 1 del Atlas citado. Las flechas 1 a 3 marcan las crestas del margen este de Dorsa Geikie, muy prominentes (y muy complejas, si vemos la foto de Kwok). Las otras zonas brillantes son de más difícil identificación. La flecha 4 indica una zona brillante (que parecía una cresta) en lo que parecía un dorsum intermedio entre Geikie y Mawson, pero que en la imagen más detallada de Kwok es de más difícil identificación. La flecha 5 marca una zona brillante en la bifurcación que aparece en la zona norte de Dorsa Mawson. Con el signo de interrogación marcamos lo que en IMAGE 1 parece ser la cresta corriendo por el margen este, mientras que en la imagen de Kwok la cresta corre por el margen oeste “en echelon”, o sea con el patrón de los escalones de una escalera caracol (en formación escalonada). También puede tratarse de una cresta secundaria que corre por el margen opuesto a la cresta principal, lo que sucede en no pocos dorsa.

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: DORSA GEIKIE AND MAWSON

Date and time (UT) of observation: 2025-01-17 05.05-05.30.

Size and type of telescope used: 105  mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .

Magnification: 154X

viernes, 6 de junio de 2025

PIAZZI SMYTH V, UN CURIOSO CRÁTER OBLICUO


 Traducción del texto aparecido en la edición de junio 2025 de “The Lunar Observer”

IMAGE 1 es una imagen vieja que me es muy querida, ya que abarca un panorama sumamente variado de accidentes selenográficos y fue obtenida con un gran instrumento. Ya la hemos utilizado en muchas ocasiones, pero recién ahora me percaté de lo que se ve en el detalle en su parte superior. Sabemos que buena parte de los cráteres lunares derivan de impactos oblicuos, en un ángulo muy bajo. No hay mucho desarrollo teórico sobre similitudes y diferencias entre los cráteres oblicuos y la única lista de cráteres oblicuos que conozco es la que se encuentra en https://the-moon.us/wiki/Oblique_Impact_Craters. Mi primera impresión al descubrir el extraño accidente selenográfico es que podía ser una grieta de forma singular, lo que alentó mi sentido de descubrimiento (¿sería algún tipo de accidente volcánico?), pero cuando descubrí la iMAGE 2, que es un detalle de la imagen que aparece en la página 10 del Tomo 2 de Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok Pau, donde parece un cráter muy elongado, así que recurrí a la lista que citamos más adelante. En dicha web se lo denomina, con bastante acierto, “Mini-Schiller”: “Aproximadamente a mitad de camino entre los cráteres Piazzi Smyth y Kirch (en Mare Imbrium) se encuentra el cráter satélite Piazzi Smyth V, que tiene una notable apariencia alargada similar a la de "Schiller" con una curiosa "espina" central en su suelo”. Por eso es que recurrí al Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap, con el que obtuve la IMAGE 3. Piazzi Smyth V tiene 7 kms de diámetro en su eje largo y 3.5 kms en su eje corto. Sin dudas, la espina central es sumamente singular, corre de noroeste a sureste y abarca si todo el suelo, aunque parece desviarse al sureste (aunque también podría ser un desmoronamiento de la pared sureste), y además si bien es bastante conspicua no es muy elevada, como vemos en perfil de relieve en la IMAGE 4 (izquierda).





Es interesante hacer una comparación con otros cráteres oblicuos que tienen una elevación, cresta o espina central. En primer lugar, con Schiller (obviamente), que tiene elevación central pero que no corre en toda la extensión del suelo del cráter, solamente parte de la mitad occidental, y está separada en dos segmentos (IMAGE 4, centro). La elevación central corre en la parte más rugosa del suelo, mientras que el centro y la parte oriental del suelo de Schiller han sido modificados por la lava. Piazzi Smyth V tiene una elevación central que abarca todo el suelo. Es probable que Piazzi Smyth V, siendo un cráter mucho más reciente, tenga la forma que tenía el mucho más antiguo Schiller en sus primeros tiempos. El otro cráter reconocido por tener una cresta central es Heraclitus (IMAGE 4, derecha). Generalmente se considera que Heraclitus fue muy modificado por los impactos posteriores (o incluso ni siquiera es un cráter, sino una pareidolia de cráter formada por impactos sucesivos). También esto se ha dicho de Schiller, aunque hoy se considera sin dudas que Schiller es producto de un impacto oblicuo. La espina central de Heraclitus puede no ser tal, sino un remanente de topografía precedente, mientras que la espina central de Schiller podría ser lo que ha quedado de la espina original. Y Piazzi Smyth V sería una muestra de lo que fue la espina central original de Schiller. El perfil de relieve de los tres cráteres es bastante similar, quizás el de Heraclitus es diferente, con una elevación central más marcada (quizás porque la espina central de Heraclitus no es tal sino una pared de un cráter más antiguo).

Ahora bien, ¿cuál sería la causa de esta elevación central alargada, de la que Piazzi Smyth sería el ejemplo más conspicuo? Notamos que es muy poco elevada, aunque visualmente parece más alta de lo que es. Los picos centrales de los cráteres redondos son producto del rebote de la corteza en el impacto. No sé mucho sobre la dinámica de los impactos, pero en principio podríamos pensar que los impactos muy oblicuos generarían estas elevaciones alargadas, pero también que los cráteres alargados derivan su forma del arrastre, por lo que más bien generarían una especie de cauce ancho. Me parece una pregunta interesante para hacerla a un experto, lo que los aficionados podemos hacer es buscar más cráteres parecidos a Piazzi Smyth V.

IMAGE 1:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina, SLA).

Name of feature: Vallis Alpis.

Date and time (UT) of observation: 09-10-2016-23:12.

Size and type of telescope used: 279mm SCT (Celestron 11" Edge HD)

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

IMAGE 2: Photographic Lunar Atlas for Moon Observers by Kwok Pau

IMAGE 3/ 4: LROC Quickmap.

martes, 27 de mayo de 2025

TRES RIMAS QUE PARECÍAN DORSA (RIMA REAUMUR, RIMA OPPOLZER Y UNA RIMA SIN NOMBRE)


 

Traducción del texto aparecido en la edición de mayo 2025 de “The Lunar Observer”

IMAGE 1 muestra un ejemplo del último dibujo de la noche de observación, el registro de una impresión un poco confusa sobre el relieve lunar, una incógnita que se planea esclarecer al día siguiente (o más tarde), unos pocos trazos que son tiempo ganado a los bostezos y al frío acumulado al lado del telescopio. ¿Qué pensé que dibujaba? Parecían 3 dorsa que convergían hacia el cráter Reaumur (53 kms de diámetro), al sur de Sinus Medii, también había zonas brillantes que podrían ser las crestas. Digo solo parecían dorsa porque las zonas brillantes (evidentemente escarpadas) parecían demasiado prominentes para segmentos tan poco visibles. Bien, no eran dorsa sino rimas, lo pude comprobar (una vez más) con mi primer recurso en esta clase de dudas, el Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok Pau, en el que encontramos la IMAGE 2, que se encuentra en la página 418 del Volume 1. Se trata de Rima Reaumur (marcada con el número 1 en IMAGE 1), una rima innominada en el centro y Rima Oppolzer (3 en IMAGE 1). En IMAGE 1 Rima Reaumur se veía como una línea sombreada, la poca sombra que proyectaba el borde norte, Garfinkle (en Luna Cognita) la describe en estas palabras: “Esta profunda fosa tectónica se extiende a lo largo de unos 30,66 km (19,05 millas) en dos secciones. La primera sección atraviesa la ensenada de lava al oeste del cráter cónico Seeliger, desde la pared sureste exterior de Réaumur hasta el borde norte de Hipparchus”. La número 2 aparece bastante evidente en IMAGE 1, no tiene nombre y evidentemente las condiciones de iluminación eran las mejores, ya que Kwok Pau se encarga de resaltarla con flechas (“Al norte de Rima Réaumur hay otra rima que corre entre dos pequeños cráteres (ver las flechas)”. Por supuesto, en IMAGE 2 falla la resolución de mi telescopio y lo que parecía una zona escarpada o cresta cerca del cráter Seeliger (8 kms de diámetro) en realidad es una zona elevada (quizás parte de las eyecciones de este joven cráter copernicano), mientras que la rima propiamente dicha comienza más hacia la derecha. Lo mismo sucede en la número 3, Rima Oppolzer, a la que se refiere así Garfinkle: “Dado que la rima es poco profunda y sus paredes son casi paralelas a los rayos solares, es un accidente difícil de observar. La rima recibe su nombre del cráter cercano”. La zona brillante a la que parecen confluir estas 3 rimas forma parte de lo que queda de la pared este Reaumur.



Un par de conclusiones acerca de la observación visual (que me es tan querida). Primero, es muy importante registrar lo que se ve tratando de abstraerse de la impresión teórica que nos surge mientras observamos. Así pudimos registrar esta interesante zona con rimas tan sutiles sin importar si en el momento no nos dimos cuentas que eran grietas. Segundo, me hace gracia que como me apasionan los dorsa los tiendo a buscar incluso donde no los hay.

IMAGE 1

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: RIMA REUAMUR

Date and time (UT) of observation: 2025-04-05 23.20-23.40.

Size and type of telescope used: 105  mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .

Magnification: 154X

IMAGE 2

IMAGE 2: KWOK PAU

viernes, 23 de mayo de 2025

EL CRÁTER HIPARCUS: UN VESTIGIO MILENARIO EN LA SUPERFICIE LUNAR

 

Por Marcelo Mojica – Club de Astronomía Ícarus, Cochabamba, Bolivia

Entre los numerosos accidentes geográficos que adornan la cara visible de la Luna, el cráter Hiparco destaca por su historia, estructura y relevancia científica. Ubicado en las coordenadas lunares 5.4° N y 8.5° E, en la región del cráter Ptolomeo, este cráter de impacto se extiende por aproximadamente 150 kilómetros de diámetro, con una profundidad media de unos 3.3 kilómetros. Su forma es algo irregular y poligonal, con bordes degradados y secciones colapsadas, resultado de su antigüedad y de los posteriores impactos y procesos geológicos que han alterado su estructura original. [1]

Hiparco es clasificado como un cráter del tipo “llanura amurallada”. Su interior ha sido parcialmente rellenado por flujos de lava basáltica durante el periodo Imbrico (aproximadamente hace 3.2 mil millones de años), lo que ha resultado en un fondo relativamente plano en comparación con otros cráteres de impacto más recientes. La erosión de sus paredes, el colapso de parte de su borde oriental y la presencia de grietas en su interior sugieren que Hiparco ha sido testigo de una larga historia de actividad lunar. En su centro ya no se observan picos centrales definidos, lo que indica que estos probablemente fueron cubiertos o erosionados por procesos posteriores al impacto. [2]

Este cráter se encuentra rodeado de otras formaciones interesantes, como el cráter Albategnius al sur y el cráter Horrocks en su borde noroeste. A lo largo de su contorno se notan pequeños cráteres secundarios, producto de impactos más recientes que han marcado la superficie con cicatrices superpuestas. [1]


Hiparco según Robert Hooke, Micrographia, 1665

Históricamente, Hiparco fue uno de los primeros cráteres estudiados por los pioneros de la astronomía telescópica. Robert Hooke, científico inglés del siglo XVII, lo observó utilizando un telescopio con una distancia focal de 9 metros, una verdadera hazaña para la época. En sus detalladas ilustraciones, Hooke llegó a sugerir la posible existencia de vegetación lunar dentro del cráter, interpretando ciertas texturas visuales como signos de flora. Hoy sabemos que esas ideas fueron fruto de limitaciones ópticas y del deseo de hallar vida más allá de la Tierra, pero sus observaciones representan un momento clave en la historia de la astronomía. Como escribe Robert Hooke.  Micrographia, 1665 pag 590. [3]

“Se podrá ver un tanto por el dibujo que he adjuntado aquí, que tracé con un aparato de treinta pies [915 cm] en octubre de 1664, justo antes de que la luna tuviese iluminada una mitad. aparece como un valle muy espacioso rodeado por una cordillera de montañas no muy altas en comparación con otras muchas de la luna ni tampoco muy empinadas. El valle mismo A B C D tiene en gran medida forma de pera, y por diversos aspectos que ofrece parece ser un lugar muy fértil, esto es, parece tener su superficie toda cubierta de algún tipo de sustancias vegetales, pues en todas las posiciones de la luz respecto a él parece producir una reflexión mucho más débil que las más áridas cumbres de las colinas circundantes, y ésas, mucho más débil que otras diversas montañas de la luna escabrosas, gredosas o rocosas. Así pues, no me niego a pensar que en el valle pueda haber vegetales análogos a nuestra hierba, arbustos y árboles, y la mayoría de esas colinas en tomo pueden estar tapizadas de una cubierta vegetal tan fina como la que podemos observar que tienen nuestras colinas, al modo del corto pasto de ovejas que cubre las colinas de las llanuras de Salisbury”

Desde la Tierra, Hiparco es fácilmente visible con telescopios de aficionado debido a su diámetro aparente de 71.9” y, bajo buenas condiciones de visibilidad, incluso con binoculares que tengan 10x, o mayor aumento. El mejor momento para observarlo es alrededor del día 6 al 8 del ciclo lunar (es decir, entre la luna creciente y el cuarto creciente), cuando el terminador —la línea que separa el día de la noche lunar— cruza cerca de su ubicación. Esto permite que las sombras alargadas revelen con gran claridad el relieve del terreno, resaltando los muros exteriores, los colapsos en el borde y las ondulaciones del piso interno. [2]

Desde el Club de Astronomía Ícarus, con base en Cochabamba – Bolivia, hemos realizado observaciones regulares del cráter Hiparco utilizando telescopios de mediana apertura, equipados con cámaras astronómicas CMOS de la marca ZWO. Modelos como la ASI178MC y la ASI120 color, combinados con telescopios Mak de 150mm y de 90mm de apertura, como también con refractores de alta calidad, nos han permitido capturar imágenes con gran nivel de detalle utilizando filtros IR y UV. Gracias a estas tecnologías, hemos podido documentar con precisión zonas de colapso, grietas internas, diferencias de albedo y hasta pequeños cráteres secundarios dentro de Hiparco.

 


Fig 2.  Imagen Obtenida con un Mak de 90mm F/1200 en fecha 19/Ene/2024 con condiciones regulares de cielo

Una de nuestras sesiones ocurrió en enero de 2024, bajo cielos despejados, aunque con condiciones regulares, debido a que es la época lluviosa. Durante esa jornada, logramos una secuencia de imágenes que muestra con claridad las sombras proyectadas por los muros occidentales del cráter, creando un contraste espectacular con su piso plano iluminado. Estas imágenes, procesadas cuidadosamente con software gratuito como RegiStax, han sido compartidas, generando gran interés.

 

 

 

 

 

A todos los aficionados a la astronomía, queremos invitarlos a observar el cráter Hiparco. No se necesita un equipo sofisticado: un telescopio pequeño o unos binoculares estables, con trípode, son suficientes para iniciar esta apasionante exploración lunar. Desde las alturas de los Andes, donde los cielos son más limpios y estables que en muchas regiones del mundo, tenemos una ventaja natural para la observación astronómica. Apuntar nuestros telescopios hacia la Luna no solo nos conecta con el pasado científico de la humanidad, sino que también nos motiva a seguir aprendiendo y descubriendo.

El cráter Hiparco no es solo una formación geológica: es una cápsula del tiempo, una huella tangible de la historia del Sistema Solar y un símbolo del espíritu explorador que todos llevamos dentro. Ya sea como parte de un estudio serio o como simple admiración por la belleza celeste, observar Hiparco es una experiencia que vale la pena vivir, una y otra vez.

Bibliografía

1.      https://es.wikipedia.org/wiki/Hipparchus_(cr%C3%A1ter)

2.      Virtual Moon Atlas. Freeware

3.      Micrographia, Robert Hooke, 1665 pag 590

sábado, 17 de mayo de 2025

NUEVO NÚMERO DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA"


 

Amigos de la Sociedad Lunar Argentina;

Compartimos nuevo número de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía.

En el número 52 podrán encontrar las tradicionales secciones de nuestra revista: las actividades más recientes, las Galería Lunar y Planetaria, con las últimas imágenes de nuestros miembros; en Crónicas Lunares publicamos la traducción de un texto en el que el reconocido astrónomo Roberto Reeves rescató de ser arrojadas a la basura las históricas imágenes de la sondas Lunar Orbiter (que revolucionaron nuestros conocimientos sobre la Luna), en Selenología tenemos un artículo de Marcelo Mojica en el que cuenta un experimento casero que arroja luz sobre el patrón de los rayos brillantes propios de los cráteres más jóvenes, y un texto de Alberto Anunziato sobre la posibilidad de que algunos de los cúmulos de cráteres que se ven en la Luna sean de origen volcánico; en Traducciones traemos un texto de Anthony Cook de candente actualidad sobre las dos últimas misiones lunares, en la sección Programa de Cuencas y Cráteres Enterrados reportamos el posible descubrimiento de un posible cráter enterrado cerca de Plato, y cerramos con una poesía lunar de Mina Loy. Esperamos que disfruten nuestra revista.

 Link para ver y/o descargar:

https://drive.google.com/file/d/1Ef7tQzk9ncRXv-9H70Yg7t0NdL0ZcU50/view?usp=sharing

domingo, 11 de mayo de 2025

¿SON DE ORIGEN VOLCÁNICO FLAMSTEED P Y ALGUNOS CRÁTERES SECUNDARIOS DE COPERNICUS?


Traducción del texto aparecido en la edición de abril 2025 de The Lunar Observer 

Ya sé que el título suena provocativo y un poco lo es. Pero siendo un aficionado voy a plantear algunas inquietudes observacionales, que coincidieron con la lectura reciente de "Secrets of the Moon. Understanding and Analysing the Lunar Surface”, (2022, CRC Press, New York), por Gilbert Fielder. Espero no incurrir en errores geológicos, me limitaré a exponer la tesis que enuncia el autor sobre cráteres que han llamado mi atención. La obra de Fielder se inclina por ampliar la lista de accidentes selenográficos relacionados con el vulcanismo (por ejemplo, atribuye origen volcánico a los dorsa), claramente es controversial para el estado del arte actual en geología lunar.

Los cráteres que mencionamos en el título aparecen en el capítulo 43 del libro, cuyo título plantea el interrogante: “¿ Hay diques anulares en la Luna?” Tenemos que tener en cuenta que las condiciones físicas de la zona de erupción de lava van a influir sobre el tipo y la forma de la formación volcánica que producirá dicha erupción. De la misma forma, la forma de la cámara magmática y del conducto de lava van a determinar la forma del relieve consecuencia de la erupción. En la Tierra son relativamente frecuentes los “diques anulares (ring dykes”): una cámara magmática de forma circular lleva a una “sub-circular cristal fracturing” que posibilitaría la ascensión de magma. En la Luna no se ha comprobado la existencia de esta formación volcánica y las condiciones geológicas de la misma son menos propicias para su formación, pero “con la Luna primitiva en rotación libre y cerca de la Tierra (y con la fracturación generalizada de la red mencionada anteriormente), las fuertes presiones de marea sobre las bolsas de magma del manto caliente, que empujaban hacia arriba una corteza fría, habrían generado condiciones que podrían haber inducido la fracturación de los anillos. Los magmas habrían ascendido, preferentemente, a lo largo de las diaclasas y fracturas del sistema de la red primitiva para crear complejos de anillos que tendían a ser tanto subcirculares como poligonales” (página 199). Este “Lunar Grid System” (que Fielder en el glosario al final del libro define como “un sistema de fracturas de toda la luna revelado en la superficie como respectivas familias de lineamientos”) se habría generado en una etapa temprana de la Luna, facilitada (entre otras causas) por la mayor proximidad de la Tierra y, por ende, mayores fuerzas de marea gravitatoria. Hoy se ha impuesto el paradigma que explica los grandes lineamientos de la superficie de la Luna en términos de cuencas y anillos.


Más allá de la validez de la hipótesis principal de Fielder, hay una hipótesis que podría tener validez independientemente del modelo macroteórico: la extrusión de la lava proveniente de cámaras de magma circulares habría generado “ring dykes”, complejos circulares que en la Luna tendrían la forma de lo que llamamos “cráteres fantasmas”. Para Fielder no todos los “cráteres fantasmas” (cráteres normales inundados por lavas líquidas hasta casi borrarlos de la superficie, dejando solo restos de parte de sus paredes) son lo que él llama “ghost ring” o “elementary ring”. Estos no serían cráteres sino formas de relieve volcánico originadas por extrusión de lava a partir de fracturas circulares. En las páginas 181-183 analiza las supuestas diferencias entre ambos, usando como ejemplo varios cráteres considerados inundados, en los que “es poco probable que la fusión de las paredes calentándolas desde abajo deje un anillo elemental con un borde liso de forma y altura uniformes. melting of the walls by heating them from underneath is unlikely to leave an elementary”. De entre estos ejemplos seleccioné a Flamsteed P, un cráter bastante conspicuo que parece más una serie de arcos montañosos que un cráter (IMAGE 1 y su detalle IMAGE 2). Por supuesto, es una observación personal que coincide, casi por azar, con lo que señala Fielder. El lector podrá comprobar por sí mismo si las características que Fielder atribuye a Flamsteed P como “elementary ring” para distinguirlo de los cráteres fantasmas son discernibles: “borde liso de forma y altura uniformes” y “los segmentos de pared de Flamsteed P son de tonos más claros que el basalto del mare”. Flamsteed P parece tener menos peso, al menos en mi opinión como observador visual, que el caso que analizaremos a continuación, y que tiene más peso específico.



¿Acaso nunca se han preguntado por la extraña forma de la cadena arqueada de cráteres secundarios de Copernicus cerca de Stadius? (IMAGE 3 y su detalle IMAGE 4). Desde siempre me ha parecido extraña la alineación de cráteres que, producidos por un evento catastrófico, esperaríamos que estuvieran alineados en una “catena”, una cadena de cráteres de forma rectilínea, o en un patrón aleatorio, pero no en una cadena arqueada. Es cierto que los cráteres parecen coincidir con los rayos de Copernicus, pero es peculiar que los más grandes parezcan haber sido el producto de peñascos que cayeron “al mismo tiempo”. ¿Qué es lo que dice Fielder? “los pequeños cráteres tienen una tendencia a definir círculos que bien podrían considerarse como anillos elementales, y esto podría sugerir orígenes de fracturas tanto de los anillos elementales como de estos pequeños cráteres” (página 203). No solamente la forma en arqueada en que se alinean estos cráteres es considerada por Fielder como una prueba de su origen volcánico, sino que también la forma elongada de los cráteres mismos indicaría que seguirían fracturas subterráneas (para Fielder la forma elongada suele ser un indicador de origen endógeno del cráter). En el caso de impactos secundarios alineados el ángulo de impacto (me parece) no suele ser del tipo que genera cráteres elongados. Citamos una vez más a Fielder: “E. Shoemaker propuso que los cráteres alargados alrededor de Copérnico eran cráteres de impacto secundarios, pero que sus elongaciones se debían a bloques de roca alargados que se habían desprendido y expulsado del lugar del impacto. No puedo aceptar esta hipótesis, pues considero que, en el caos de un gran impacto, es irrazonable suponer que dichos bloques pudieran caer con sus ejes principales estrechamente alineados (página 204)”.

Como decían los antiguos escépticos griegos, suspendo el juicio. No me puedo definir por ninguna de las dos hipótesis, que igualmente son factibles: una extraña alineación de bloques peculiares eyectados por Copenicus o endocráteres que tienen origen en fracturas subyacentes, que probablemente se formaron en el caos del impacto que generó a Copernicus, como se habría dado en Tycho según Fielder, es decir, modificación volcánica de un cráter de impacto. Lo que si es cierto es que es un interesante campo de investigación en el futuro.

Antes de cerrar, ¿ven la cadena de cráteres indicada por la flecha más pequeña en la IMAGE 3? ¿Qué les parece? ¿Son cráteres de impacto encadenados o se trata de cráteres volcánicos, ya que parecen tener la forma redondeada de los cráteres de colapso y no estar superpuestos entre sí? Creo que ese tipo de encadenamientos de cráteres pequeños son bastante comunes y podría tratarse de endocráteres. Seguramente volveremos sobre el tema más adelante.

IMAGES 1 AND 2

Name and location of observer: Sergio Babino (Montevideo, Uruguay)
Name of feature: Copernicus.
Date and time (UT) of observation: 05/26/18  22:45

Size and type of telescope used:  81 mm refractor

Filter (if used): Baader Moon and Skyglow.

Medium employed (for photos and electronic images): Zwo 174 mm

 

IMAGE 3 AND 4

Name and location of observer: Sergio Babino (Montevideo, Uruguay, SLA-LIADA).

Name of feature: COPERNICUS.

Date and time (UT) of observation: 02-26-2018 00:37

Size and type of telescope used: 203 mm. catadrioptic.

Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): ZWO 174 mm.